La Navidad dejó un saldo doloroso en el Hogar San Roque, ubicado en el límite entre San Salvador de Jujuy y Palpalá, donde se albergan alrededor de 430 perros rescatados. Gabriela Baduzzi, responsable del refugio, denunció una total falta de empatía por parte de vecinos que, pese a la prohibición vigente, utilizaron pirotecnia sonora durante la noche del 24 y la madrugada del 25 de diciembre.
“Para nosotros no fue una Navidad feliz. En la madrugada falleció uno de nuestros perritos, Corbata, un viejito que no resistió la pirotecnia. Fue un día muy triste, ver sufrir como sufrieron fue devastador”, expresó Baduzzi, visiblemente conmovida.
La referente del hogar reconoció que hubo controles por parte de las autoridades, pero remarcó que igualmente se vendieron y utilizaron fuegos artificiales. “Yo vi inspectores, llamé varias veces y fueron a controlar comercios. Pero la realidad es que la pirotecnia se consiguió igual. Como dicen en redes sociales, algunos se van a otra provincia y la compran. Eso duele, duele la falta de empatía y de respeto, no solo hacia los animales”, lamentó.
Baduzzi relató que durante la noche tuvieron que encerrar a los perros más sensibles e intentar contenerlos como pudieron. “Somos solo Gustavo y yo para casi 430 perros, distribuidos en ocho patios. Tuvimos que traer animales de otros sectores para tratar de calmarlos, poner música fuerte, pero aun así el ruido se escuchaba igual. Estaban aterrados”, explicó.
En ese contexto, detalló que la pirotecnia se sintió con fuerza en sectores cercanos a Palpalá. “Se escuchó muchísimo hacia la zona de San José, Las Pipas, La Merced y Palpalá. El cielo estaba lleno de fuegos artificiales. En cambio, del lado de barrio Estévez, frente al hogar, no tiraron nada. A esos vecinos les agradezco profundamente”, destacó.
Más allá del dolor por la pérdida, Baduzzi apuntó contra la naturalización del daño que provoca la pirotecnia sonora. “Muchos dicen 'son dos veces al año', pero en esas dos veces se pierden vidas. Dicen 'es solo un perro', pero era mi perro, un animal sano, querido, que no sabía cómo defenderse ni entender lo que pasaba”, afirmó.
Finalmente, la responsable del Hogar San Roque también denunció agresiones y descalificaciones en redes sociales cada vez que visibiliza esta problemática. “Es muy duro intentar generar un poco de conciencia y recibir violencia y maltrato. Se han perdido principios y valores básicos como la empatía”, concluyó, renovando el pedido a la sociedad para que se respete la ley y se piense en las consecuencias del uso de pirotecnia sonora.