Jujuy
EJEMPLO

Es kolla, se recibió de ingeniera y lucha para que más mujeres estudien carreras de tecnología

Zaida Caiguara Ramírez pertenece a los pueblos originarios de La Quiaca Vieja. Se recibió de ingeniera en electrónica y revaloriza sus raíces.

Joven de Jujuy, ingeniera
Joven de Jujuy, ingeniera

Somos Jujuy por Somos Jujuy | 25-11-2022

Zaida Caiguara Ramírez no conoce los límites. Desde chiquita, en la comunidad kolla, veía que su papá odontólogo rural salía a caminar las distintas zonas de Jujuy, particularmente La Quiaca, “para llevar la salud pública a donde la salud pública no llegaba”. O cuando su mamá, a los 35 años y con cuatro hijos, decidió estudiar enfermería, se dio cuenta de que su vida iba a estar atravesada por nuevos y permanentes desafíos. Hace una semana, con 28 años, se recibió de ingeniera en electrónica, en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

“Fui la primera en muchas cosas”, reconoce Caiguara Ramírez. La única mujer en esas aulas de hombres. Defendió la tesis sobre cómo mejorar el tráfico aéreo en la Argentina, sin siquiera hasta ese momento haberse subido un avión. Hace dos años fue seleccionada en el programa Semillas para el Futuro, de la compañía Huawei, debido a su gran desempeño en pos de promover el derecho al acceso a internet y la inclusión en las TICs. Colabora en Global Shapers, una iniciativa del Foro Económico Mundial para generar un movimiento de jóvenes para que desempeñen un papel activo en la configuración de las agendas locales, regionales y globales.

“De chiquita era muy curiosa, me gustaban las computadoras que había en la escuela a la que yo iba. Había telescopios. Me interesaba saber cómo funcionaban, cómo se procesaban las imágenes en las computadoras. Cuando terminé el secundario, me mandé”, cuenta.

Tuvo que cambiar de casa. Irse a Tucumán. Su familia no la dejó en banda. La bancó. De adaptarse a lo nuevo, algo que reconoce, lo usa como valor. “Me adapto fácil”, se autopercibe. “A mí lo que me fascina de la ingeniería, es que me apasiona saber cómo funcionan las cosas, me encanta entender un diodo, un transistor, cómo funciona una radio FM, pero más que eso, me apasiona lo que yo puedo hacer con ese conocimiento. En eso me reflejo con mis padres. Les gusta lo que hacen, pero les fascina saber qué es lo que pueden hacer con lo que saben. Ser multiplicadores de ideas y poder hacer que más gente se anime a cumplir sus sueños”, dice Caiguara Ramírez.

Segunda mujer de cuatro hermanos, es descendiente de pueblos originarios y forma parte de la comunidad kolla de La Quiaca Vieja, herencia de su abuela, quien vive en esa ciudad jujeña y que busca transmitir las costumbres de generación en generación. Hace poco, tratando de entender incluso su propio apellido, Caiguara, significa “persona que estudia las estrellas”.

“Si vas a Tilcara, mi papá es conocido por ser odontólogo, pero también por el trabajo social. Una vez iba en el colectivo y alguien me preguntó si era la hija del doctor Caiguara, le dije que sí, y me dijo: ´decile que gracias a él aprendí a leer´. Su meta era generar oportunidades en el lugar donde él trabajaba. A él le fascina eso. Ese es mi modelo a seguir”, se aventura.

Caiguara Ramírez hoy trabaja en múltiples proyectos para incluir a más mujeres en carreras STEM (las siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que siguen siendo minoría. Al igual que los que llegan a graduarse en carreras universitarias. De todos con los que comenzó la escuela en La Quiaca, es la única graduada universitaria. Solo ella y un compañero del secundario (ya en San Salvador) siguieron carreras STEM. Un problema que suele traducirse en falta de recursos disponibles y oportunidades desechadas. No solo en Argentina, sino también en Latinoamérica.

Según Claudia Uribe, la directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina de Unesco, en la primera Cumbre de Talentos TIC de América Latina, organizada conjuntamente por Huawei, UNESCO y EFE, se estima que en 2022, habrá un déficit del 48% de mano de obra digital en la región. “No necesariamente para estudiar una carrera en tecnología tenés que ser un genio, tenés que tener un propósito. Todos tenemos la capacidad de aprender, pero si tenés la pasión, lo demás va a ser mucho más fácil”, asegura Caiguara Ramírez.

Fuente: La Nación.

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