La familia de Daniela Mamaní, la joven de 31 años asesinada en el barrio Gorriti, continúa pidiendo justicia y reclama explicaciones sobre el accionar policial el día del crimen. Su hermana habló tras conocerse los resultados preliminares de la autopsia y aseguró que la víctima todavía tenía signos vitales cuando los efectivos llegaron al lugar.
"Ella estaba viva. Podrían haberle salvado la vida", expresó con angustia. Según detalló, la joven presentaba seis heridas de arma blanca "grandes", e incluso signos claros de haber intentado defenderse. "En ese momento ella pidió auxilio y nadie la quiso ayudar", lamentó.
La hermana cuestionó especialmente que los policías hayan permanecido afuera sin intervenir: "Si hubieran entrado, capaz que estaba ahí luchando por vivir. Aunque sea darle una esperanza de vida para que siga luchando".
Respecto del vínculo entre Daniela y su expareja —actualmente detenido por el femicidio—, relató que la relación estaba atravesada por comportamientos violentos. "Era muy posesivo, muy tóxico", aseguró. Recordó que el hombre le prohibía actividades, ejercía control sobre ella y ya había tenido conflictos con sus hermanos. "Yo ya le había dicho que la dejara de molestar si ella había decidido terminar", agregó.

La mujer contó además que la última comunicación con Daniela fue la misma tarde del crimen. "Ella estaba tranquila, estaba bien. Me dijo 'mañana nos vemos'", relató entre lágrimas.
La familia exige ahora respuestas judiciales y administrativas, convencida de que Daniela podría haber recibido asistencia vital que le permitiera sobrevivir. "A pesar de todo, tenemos que seguir adelante y buscando justicia. Que se pague por todo lo que hizo", concluyó su hermana.


