La tradicional peregrinación a la Virgen de Cuchillaco, en cercanías de Humahuaca, se prepara para una nueva edición que se realizará el próximo 12 de abril, en una manifestación de fe que lleva más de 76 años de historia.
Armando Ninaja, peregrino y referente de la organización, explicó en entrevista con nuestro medio que el recorrido comienza por una ruta vecinal ubicada a unos 18 kilómetros de la ciudad. Desde allí, los fieles avanzan en parte en vehículo y luego continúan a pie durante aproximadamente 8 kilómetros hasta llegar al santuario.

El trayecto completo puede demandar alrededor de seis horas de caminata. Los peregrinos parten a las 6 de la mañana y regresan a la ciudad cerca de las 18, en una jornada marcada por la devoción y el esfuerzo físico en altura.
Con el paso de los años, la convocatoria fue creciendo notablemente. “Antes íbamos solo con la familia, pero hoy la peregrinación reúne a muchísima gente”, señaló Ninaja. En la última edición participaron hasta 37 bandas de sikuris, con entre 20 y 30 integrantes cada una, lo que refleja la magnitud que alcanzó el evento.
El santuario, ubicado en una zona reducida, se acondiciona cada año para recibir a los fieles. Dijo que los propios peregrinos colaboran con mejoras en el camino y en la iglesia, además de organizar rifas y colectas para sostener la logística. A diferencia de otras peregrinaciones, en Cuchillaco se brinda comida a todos los asistentes: desayuno, almuerzo y cena, a cargo de la comisión organizadora y los esclavos de la Virgen.

Desde la organización también remarcaron que no hay riesgo de extravíos, ya que se despliega un operativo desde días previos. Recomiendan asistir con abrigo, debido a las bajas temperaturas, y llevar plato, vaso y cubiertos para recibir los alimentos.
Historia de la Virgen de Cuchillaco
Cuchillaco era un puesto de cabreros. “Un abuelito que habitaba ahí se fue a Punta a Corral donde un esclavo le regaló una estampita. Esa estampita la llevó para Cuchillaco, y a los días apareció un restaurador de imágenes donde le pidió que hiciera una imagen de la estampita”, relató el peregrino.
“Luego, el mismo abuelo consultó a los vecinos si ese hombre llegó tambien a visitarlos, y ellos dijeron que no pero la imagen quedó en sus manos”, agregó.
De esa manera, “el abuelito decidió llevar la imagen hasta la ciudad de Humahuaca para anotarle misa y luego lo hicieron sus familiares hasta que se decidió venerarla en su lugar de origen”.
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