Advierten sobre los riesgos de los termos truchos: ¿por qué aconsejan no usarlos?
La masiva importación de termos de acero inoxidable, impulsada por la desregulación del comercio exterior, encendió las alarmas sanitarias en el país. Sin la obligatoriedad de ensayos locales, ingresan al mercado recipientes fabricados con aceros de baja calidad que no cumplen con los estándares de seguridad alimentaria.
Metales pesados y daños irreversibles
El principal riesgo radica en el uso de acero inoxidable no apto para alimentos, el cual es poco resistente a la corrosión que produce el agua a altas temperaturas. Al degradarse, estos productos desprenden partículas de metales pesados como plomo, arsénico, mercurio y cadmio, que se transfieren directamente a la bebida.
Según informes de la Unidad de Toxicología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, la exposición continua a estas sustancias es especialmente crítica en menores. En niños, puede provocar déficit de atención, retrasos en el lenguaje y alteraciones en el coeficiente intelectual, mientras que en adultos se asocia con hipertensión y disfunción renal.
La intoxicación por plomo, conocida como saturnismo, genera daños neurológicos permanentes al alcanzar el sistema nervioso central. Además, este metal bloquea la síntesis de hemoglobina, lo que deriva en cuadros severos de anemia y problemas digestivos crónicos.
El impacto de la desregulación normativa
A través del Decreto 892/2025, oficializado el 17 de diciembre de 2025, el Gobierno Nacional eliminó la necesidad de realizar certificaciones locales para productos con aval internacional. Esta medida permite que artículos de bajo riesgo ingresen al país solo con declaraciones juradas de los importadores.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, defendió la iniciativa argumentando que "menos trabas es más competencia" y mejores precios para el consumidor. Sin embargo, esta lógica traslada la responsabilidad de la vigilancia sanitaria directamente al usuario final, quien debe distinguir la calidad del producto.
Cómo reconocer un producto seguro
Para minimizar riesgos, las autoridades recomiendan verificar que el termo cuente con la etiqueta "BPA Free" (libre de bisfenol A) y sea de acero grado 304 o 316. Estos materiales son los únicos garantizados para resistir la acidez y las altas temperaturas sin ceder componentes tóxicos.
Otro indicador clave es el precio: las imitaciones de marcas reconocidas suelen venderse por valores hasta un 70% u 80% inferiores a los originales. Los especialistas aconsejan descartar cualquier recipiente que altere el sabor del agua o presente olores metálicos persistentes, ya que son signos claros de materiales no aptos.
La masificación de estos artículos, que inundan ferias y comercios de cercanía, exige una precaución extrema por parte de los compradores para proteger la salud familiar.