Alarma por la morosidad: 5,8 millones de argentinos ya no pueden acceder a créditos
La morosidad en el sistema financiero argentino continúa en aumento y ya habría dejado a 5,8 millones de personas fuera del mercado del crédito, de acuerdo con estimaciones elaboradas a partir de datos del sector bancario. El incremento de los incumplimientos en préstamos personales y tarjetas de crédito preocupa tanto a las entidades financieras como a los analistas económicos, que advierten sobre un deterioro creciente de la capacidad de pago de hogares y empresas.
Según esos relevamientos, más del 27% de quienes habían accedido a un préstamo dejaron de ser considerados sujetos de crédito tras registrar deudas impagas o atrasos significativos en sus obligaciones financieras. El fenómeno también comenzó a extenderse entre las pequeñas y medianas empresas, donde los bancos observan un aumento sostenido de los incumplimientos.
Un cambio de tendencia
La situación representa un cambio respecto de los primeros meses de la actual gestión económica, cuando la morosidad se mantenía en niveles relativamente bajos.
Sin embargo, la combinación de una inflación que continúa afectando el poder de compra, salarios que todavía no recuperan completamente el terreno perdido, tarifas de servicios públicos más elevadas y mayores costos financieros comenzó a presionar los ingresos disponibles de familias y empresas.
En ese contexto, el crédito pasó de ser una herramienta para financiar proyectos o consumos extraordinarios a convertirse, en muchos casos, en un recurso para afrontar gastos cotidianos.
La pérdida del poder adquisitivo, entre las principales causas
Desde las entidades financieras sostienen que el aumento de la mora responde principalmente al deterioro del ingreso real de los hogares.
La consultora 1816 estimó que la mora de las familias alcanzó el 12,7% del sistema financiero durante mayo, mientras que el segmento empresarial también mostró un crecimiento de los incumplimientos, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.
Desde el sector financiero estiman el problema no está relacionado únicamente con la educación financiera de los consumidores, sino con el deterioro de la capacidad de pago.
Admitieron que actualmente las cuotas de préstamos y tarjetas de crédito compiten directamente con gastos esenciales como alquileres, tarifas de luz y gas, expensas, colegios, alimentos y medicina prepaga, lo que lleva a muchas familias a priorizar esas obligaciones y postergar el pago de sus deudas financieras.
Las tarjetas de crédito, el principal foco de preocupación
El mayor nivel de incumplimientos se concentra actualmente en las tarjetas de crédito.
Fuentes del sistema financiero señalaron que, en algunas entidades, la mora en este segmento ya ronda el 20%, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Los bancos advierten que una parte importante de los usuarios comenzó a utilizar las tarjetas para cubrir gastos corrientes, una práctica que incrementa el riesgo de incumplimiento cuando llegan los resúmenes mensuales.
Los jóvenes, entre los más afectados
El deterioro también presenta un fuerte componente generacional.
De acuerdo con el relevamiento de la consultora 1816, casi cuatro de cada diez personas menores de 35 años que mantienen préstamos vigentes presentan al menos una deuda irregular.
Los especialistas atribuyen esta situación a ingresos insuficientes, una mayor dependencia del crédito para sostener el consumo y, en algunos casos, al crecimiento de las apuestas online como un factor adicional de endeudamiento entre los sectores más jóvenes.
Crece la preocupación por las pymes
Mientras la mora de los hogares comienza a estabilizarse en algunas entidades, el escenario continúa deteriorándose para las pequeñas y medianas empresas.
Los bancos observan mayores dificultades para afrontar préstamos destinados al capital de trabajo y alertan que muchas firmas postergan inversiones o reducen su actividad debido al elevado costo del financiamiento y a la desaceleración de las ventas.
El aumento de los incumplimientos en este segmento genera preocupación porque restringe aún más el acceso al crédito para el sector productivo y limita la recuperación económica.
Qué impacto puede tener en la economía
Especialistas advierten que un aumento sostenido de la morosidad genera consecuencias que trascienden a quienes dejan de pagar sus préstamos.
A medida que crecen los incumplimientos, los bancos endurecen las condiciones para otorgar nuevos créditos, elevan los requisitos para acceder al financiamiento y restringen el universo de clientes considerados aptos.
Ese proceso termina afectando el consumo, limita las inversiones y reduce la disponibilidad de crédito tanto para las familias como para las empresas, profundizando el enfriamiento de la actividad económica.
Un desafío para la recuperación
El crecimiento de la morosidad se convirtió en uno de los principales focos de atención del sistema financiero argentino.
Mientras el Gobierno sostiene que la desaceleración de la inflación permitirá una recuperación gradual del salario real, bancos y consultoras advierten que la capacidad de pago de millones de argentinos continúa bajo presión y que el acceso al crédito dependerá, en gran medida, de la evolución de los ingresos y de la recuperación del consumo durante los próximos meses.