La investigación por la muerte de Rodrigo Gómez, el soldado voluntario que se suicidó en la Quinta de Olivos el pasado 16 de diciembre, dio un vuelco determinante. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado confirmaron que el joven misionero fue víctima de una sofisticada red de extorsión que operaba desde el interior de penales bonaerenses.
El detonante fue una carta encontrada entre las pertenencias de Gómez, en la que el joven detalló el calvario que vivió tras ingresar a una aplicación de citas llamada Evermatch.
La trama del engaño
Según explicaron las autoridades, los delincuentes crearon un perfil falso bajo el nombre de "Julieta Ayelén Cardozo". Tras entablar una conversación y el intercambio de fotos (que no eran íntimas), la banda iniciaba la fase de extorsión:
- El "audio del terror": Una mujer se hacía pasar por la madre de la supuesta joven, acusando al soldado de "degenerado" por hablar con una menor de 17 años.
- El falso policía: Un integrante de la banda se presentaba como el oficial "Matías Nahuel Conti" (usurpando la identidad de un policía real), asegurando que existía una denuncia judicial.
- El pedido de dinero: Para "frenar" la causa, le exigían transferencias constantes de dinero, lo que llevó al soldado a acumular deudas impagables.
Las últimas palabras de Rodrigo
En su carta de despedida, Gómez expresó su desesperación: "A partir de esa app estoy con problemas legales y muchas deudas. Esos policías son más corruptos que otra cosa... me dejaron con muchas deudas, pero ya no importa, ya nada importa. A lo que sí le tengo miedo es a decepcionarlos y a quedarme solo y eso me aterra".
El joven también agradeció al Ejército por la oportunidad de servir en sus filas antes de tomar la trágica decisión mientras cumplía funciones de guardia.
Detenciones y traslados
La investigación permitió la detención de siete personas. Tres de los cabecillas ya se encontraban presos en las unidades de Magdalena y Olmos, desde donde coordinaban las llamadas y mensajes. Las otras detenidas son mujeres que actuaban como "mulas" bancarias para recibir el dinero.
La ministra Monteoliva aseguró que los internos involucrados serán trasladados al Servicio Penitenciario Federal bajo régimen de alto riesgo. "Les aseguro que no van a ver un teléfono por muchísimo tiempo porque hoy es un arma adentro de la cárcel", remarcó la funcionaria.


