Nacionales

Del éxito absoluto al olvido: el trágico final de Marita Monteleone, “la voz del teléfono”

La radiofonía y el espectáculo argentino están conmocionados
Somos Jujuy 04-06-2026
Compartir

A los 68 años, falleció Marita Monteleone, la inconfundible locutora que durante los años 90 y 2000 acompañó a millones de personas con frases automáticas grabadas como "el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio". Sin embargo, detrás de esa voz perfecta que transmitía calma, sus últimos meses de vida se convirtieron en un verdadero infierno judicial, económico y familiar que la mantuvo encerrada y en un alarmante estado de abandono. ¿Qué pasó realmente?

La alerta de los vecinos y el dramático hallazgo

El desenlace de la locutora sumó un capítulo de misterio absoluto en su edificio del barrio de Caballito. Según reveló su compañero de shows musicales, Pablo López, el último contacto con Marita había sido tras una presentación artística. Preocupado porque ella no respondía sus llamados habituales, el músico le acercó comida a su departamento, la cual tuvo que dejar en la puerta debido a los severos problemas de movilidad de la locutora.

El horror se desató días después, cuando un vecino del edificio llamó de urgencia a las autoridades al notar que las viandas de comida seguían intactas y acumuladas en el pasillo. Al ingresar al domicilio junto con el SAME, el personal policial halló a Monteleone con vida pero en un estado crítico. Aunque en un primer momento la locutora se resistió ferozmente a recibir asistencia, las fuerzas de seguridad tuvieron que regresar para forzar su internación de urgencia en el Hospital Durand, donde finalmente agonizó en terapia intensiva.

Una internación que desató el escándalo

Este trágico final policial fue el último eslabón de una cadena de escándalos que comenzó a fines del año pasado tras una cirugía en su rodilla derecha. Aunque los médicos le habían dado el alta motriz para volver a su casa, la locutora descubrió que tenía prohibido salir del sanatorio por una orden judicial.

Desde su cama de internación, Marita rompió el silencio en televisión y disparó una acusación que congeló al mundo del espectáculo: "Mi única hija me judicializó para confiscar mis bienes y encerrarme en un geriátrico".

Acusaciones cruzadas: ¿Estrategia económica o salud mental?

La denuncia pública apuntaba directamente a su hija, Malena de los Ríos, una conocida locutora y analista de medios. Marita aseguraba que su hija actuaba por "celos profesionales" y un supuesto interés sobre su patrimonio. "Yo tengo todas mis facultades, quiero volver a mi casa. ¡Soy la propietaria!", reclamaba desesperada la locutora ganadora del Martín Fierro.

Sin embargo, la otra campana de la historia reveló un trasfondo mucho más oscuro. Desde el entorno de su hija y a través de presentaciones en la Justicia, se aseguró que la medida no nació de un capricho familiar, sino de reiteradas denuncias de los vecinos del edificio por conductas inapropiadas y escándalos.

El expediente judicial determinó finalmente que la locutora padecía una severa "disminución de su capacidad y estado mental", diagnosticando cuadros de psicosis y paranoia que requerían atención permanente. Su hija se defendió de las acusaciones de abandono alegando que, en realidad, había sido víctima de situaciones de maltrato y violencia durante años.

Un final solitario y sin reconciliación

A pesar de los intentos de mediación y del deseo de Marita de recuperar su autonomía, el vínculo familiar estaba completamente roto. Madre e hija llevaban más de un año sin hablarse, bloqueadas en redes sociales y WhatsApp.

La muerte sorprendió a la mítica locutora lejos del micrófono de radio que tanto amaba y en medio de un litigio por sus propiedades que nunca llegó a resolverse. Hoy, el país despide a una de sus voces más populares, cuyo misterioso y doloroso desenlace privado superó, lamentablemente, a la ficción.