El Gobierno nacional reglamentó el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), una de las herramientas centrales de la nueva Ley de Modernización Laboral impulsada por la administración de Javier Milei. La medida busca promover la contratación en blanco mediante una fuerte reducción de las contribuciones patronales para nuevos empleados.
Qué es el RIFL y cómo funciona
Según lo informado oficialmente, el esquema establece que las contribuciones patronales para nuevas contrataciones bajarán al 5% durante un período de hasta cuatro años, frente a alícuotas actuales que rondan entre el 18% y el 20,4%, dependiendo del tipo de empresa.
El objetivo es reducir el costo de contratación formal y estimular la incorporación de trabajadores registrados en sectores que hoy operan en la informalidad.
El argumento del Gobierno
Desde el Ejecutivo sostienen que la medida apunta a revertir un escenario laboral marcado por:
- Altos niveles de informalidad laboral
- Baja generación de nuevas empresas
- Elevada presión impositiva sobre el empleo formal
En ese marco, el oficialismo plantea que la reforma busca facilitar la creación de puestos de trabajo registrados y reducir barreras para la contratación.
Qué otra medida se viene
El Gobierno anticipó además la próxima implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo pensado para facilitar el pago de indemnizaciones dentro del nuevo esquema de modernización laboral.
Un debate abierto sobre el impacto real
Mientras el oficialismo sostiene que la reforma ayudará a combatir el empleo no registrado y el desempleo, sectores sindicales y parte de la oposición cuestionan el alcance de las medidas y advierten sobre posibles efectos en la protección laboral.

