Mientras la Justicia avanza a paso firme en la investigación por el femicidio de Agostina Vega, un testimonio clave rompió el silencio y sacudió a la opinión pública. Una joven que había denunciado a Claudio Barrelier en el año 2025 decidió hablar por primera vez del horror que padeció dentro de la misma vivienda que hoy se encuentra bajo la lupa judicial. Su relato expone de manera cruda los antecedentes del acusado y pone bajo un fuerte cuestionamiento el tratamiento que recibió la causa anterior.
El terror en primera persona: "Presentía que algo iba a pasar"
La denunciante detalló que tenía apenas 20 años cuando ingresó al domicilio ubicado en el barrio Cofico, en Córdoba, junto a Barrelier, sin sospechar la pesadilla que estaba por iniciar. Una vez adentro, la atmósfera cambió drásticamente. "Presentía que algo iba a pasar", recordó con angustia en diálogo con Cadena 3. Según su desgarrador testimonio, el hombre cerró la vivienda, recorrió las habitaciones y de inmediato exhibió un arma de fuego para tomar el control total de la situación.
El relato de una fuga desesperada
La situación se volvió completamente aterradora cuando Barrelier le quitó el teléfono celular y comenzó a interrogarla para saber quién conocía su ubicación exacta. Acto seguido, la obligó a desvestirse bajo la promesa de que debía mostrarse ante terceras personas que traerían dinero. "Estaba desesperada y llorando", rememoró la víctima, quien intentó apelar a la empatía del captor sin éxito.
El agresor, armado con una pistola y cinta adhesiva, procedió a atarla de pies y manos, además de taparle la boca. Sin embargo, un descuido del sujeto se convirtió en su única oportunidad de supervivencia. "Los pies no habían quedado bien atados. Salí corriendo como pude", relató. Al ganar la calle, un grupo de jóvenes la auxilió, le proveyó ropa y llamó de urgencia a las autoridades.
Una denuncia que no frenó el peligro
Tras lograr escapar, la víctima pidió auxilio policial y alertó que el hombre se encontraba fuertemente armado en el interior. Al llegar los efectivos, Barrelier negó rotundamente conocer a la joven. Horas más tarde, un allanamiento en la propiedad permitió secuestrar prendas de vestir de la víctima, aunque el celular y las armas descritas nunca aparecieron.
A raíz de este hecho, el acusado fue detenido de inmediato, pero la indignación social creció cuando recuperó la libertad pocas semanas después mediante el pago de una fianza. La mujer cuestionó con dureza la decisión del juzgado, afirmando que las pruebas aportadas eran más que suficientes para mantenerlo tras las rejas.
El dolor por Agostina Vega y el pedido de justicia
La joven reveló un dato alarmante: había solicitado expresamente ser notificada si el agresor quedaba libre, algo que la Justicia jamás le comunicó de forma oficial. Al enterarse del trágico final de Agostina Vega en la misma vivienda de barrio Cofico, el impacto emocional fue devastador. "Podría haber sido yo. Ella no tuvo la misma suerte que tuve yo de poder salir", lamentó conmovida.
A más de un año de aquella denuncia original, la mujer confesó que el miedo sigue siendo parte de su día a día, pero que su silencio terminó para ayudar a esclarecer el femicidio actual. "Todavía tengo miedo, pero quiero que se haga justicia", concluyó con firmeza.


