Un hecho inusual e impresionante sorprendió en las aguas del Golfo San Matías, donde un piloto de drone logró captar desde el aire a más de 100 tiburones bacota nadando juntos en la Bahía de San Antonio.
Las imágenes muestran una densa concentración de siluetas bajo la superficie, un fenómeno raramente documentado en la región y que ya fue remitido a científicos y especialistas en fauna marina que estudian estos animales en la Patagonia.
El tiburón bacota (Carcharhinus brachyurus), también conocido como tiburón cobrizo, es una especie costera de aguas templadas y cálidas que puede alcanzar entre 2,5 y 3 metros de longitud y hasta 100 kilos de peso. Aunque suele estar presente en la zona en los meses más cálidos del año, no es habitual observar agrupaciones tan numerosas cerca de la costa.
Expertos consultados señalan que esta congregación podría estar relacionada con etapas clave de su ciclo de vida, como procesos migratorios o reproductivos, pero aún no se ha determinado con certeza la causa del evento.
A diferencia de lo que muchos piensan sobre los tiburones, esta especie no representa un peligro para las personas, y no hay registros de ataques de bacotas a humanos en aguas argentinas.
Especialistas coinciden en que el hallazgo pone de relieve la riqueza ecológica de las costas patagónicas y la importancia de seguir investigando la dinámica de estos depredadores marinos, clave para el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.