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Jóvenes argentinos crearon un satélite para un concurso de la Nasa y están entre los 10 mejores

El grupo de estudiantes viajó a Estados Unidos para la presentación y fueron los mejores de América Latina.

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10-07-2022 18:24

Un grupo de estudiantes argentinos se presentó en el certamen “CanSat Competion” auspiciado por la Nasa y entró en el podio de los diez mejores del mundo.

La propuesta de este año era diseñar, construir y lanzar un satélite. Viajaron a Estados Unidos para presentarlo y obtuvieron un gran reconocimiento: salieron novenos y fueron los mejores de Latinoamérica. “El sentimiento es de felicidad y de admiración a nosotros mismos como grupo”, expresó Juan Bautista Valero, uno de los participantes.

El equipo está compuesto por diez alumnos del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) de diferentes ramas de la Ingeniería: al igual que Juan, Jorge Pedro Torres, Matías Calamaro y Tomislav Marko Separovic son de Ingeniería Mecánica. De Informática son Malena Vásquez Currie, Manuel Luque Meijide y Franco Nicolás Estevez. También forman parte del grupo María Candelaria Ruiz Casas -de Ingeniería Electrónica-; Tamara Raquel Canillas -de Ingeniería Química- y Tomás Donadu, de Bioingeniería.

Todo esfuerzo da recompensa, dicen. Y así fue con este equipo que trabajó a lo largo de un año para preparar el proyecto y llegar a tiempo. Valero remarcó: “Estamos felices, nos fue muy bien. Todos encontramos nuestro lugar y nos desempeñamos bien para llegar al objetivo a tiempo”.

En ese sentido, Manuel Luque Meijide expresó: “El trabajo en equipo, el coordinar todo y trabajar en la comunicación se aprende sobre la marcha. Tuvimos trabas, pero todos aprendimos de la experiencia. La comunicación fue fluyendo y eso es un logro de todos. Sacamos un prototipo de satélite que fue más de lo que esperábamos”.

“Yo dije 'vayamos esperando el anteúltimo puesto porque vamos a tener más suerte del que le haya explotado todo' y al final salimos novenos. Cuando vemos lo que hicieron los demás del podio, no estamos tan lejos de los mejores”, agregó Juan.

CÓMO FUE PLANIFICAR EL PROYECTO

La convocatoria fue en septiembre de 2021. Algunos de los integrantes del grupo ya habían competido antes y, como habían obtenido buenos resultados, se anotaron. Había algunos lugares vacantes para suplir y se hicieron castings para ocupar las posiciones disponibles.

“Apenas subieron cuál era la misión de este año, hubo constante comunicación. Siempre tuvimos un grupo en común y cualquier novedad se ponía en el grupo, lo charlábamos entre todos. Así de a poquito fuimos dando los primeros pasos en base a los requerimientos que subían”, detalló Manuel.

Todos sabemos que organizarse en grupo es complejo, pero Luque Meijide explicó cómo se repartieron las funciones: “Separamos las cosas que eran de informática, mecánica y las de electrónica, y a partir de eso cada uno tenía microtareas que se organizaban internamente en cada área”.

“Cuando ya estaba craneado, empezó la parte de integración y es la parte que más explota. Después quedaba juntar todo y probarlo”, contó. El satélite consistía en una estructura rígida de varillas de fibra de carbono que soportaban los alojamientos para los sensores y actuadores tanto del módulo principal como del desplegable, que estaban impresos en 3D.

Estaba compuesto por varios componentes electrónicos, que integraron el sistema de control encargado de regular el descenso, el despliegue del paracaídas y estabilizar el giro del módulo desplegado. Paralelamente, estos sensores enviaban la información recopilada por radio a una central de operaciones instalada en tierra.

“Una vez estando allá, cuando vimos las cosas en el cohete y realmente funcionaban, fue increíble. Nada ni nadie te preparaba para eso, me pareció alucinante”, destacó Manuel y enfatizó: “Fue casi un año de trabajo que uno está en la facultad o en el trabajo y que se agregan a las tareas del proyecto. Verlo despegar allá en dos minutos hicieron valer la pena los meses y meses de esfuerzo”.

PROYECTOS A FUTURO Y EL APOYO QUE RECIBIERON

Por los grandes resultados que obtuvieron, algunos quedaron con ganas de “saltar a algo más complejo”. “Esta competencia es muy buena para entrar, pero los que somos de Mecánica, tenemos ganas de ir por un proyecto más elevado: queremos construir el cohete en sí, no solo el satélite, porque nos parece interesante el desarrollo del vehículo”, manifestó Juan. Otros, como Manuel, prefieren pasar una mitad de año más tranquila y preparar otro proyecto en 2023.

Dentro de las cosas que agradecieron los chicos fue el cariño de la gente: “Uno arranca estos proyectos, le pone todo de sí y hace lo mejor que puede. Pero ayuda un montón cuando encuentra una recepción de lo que hace, que está buenísimo. Encontramos que a una parte de la sociedad que le interesa lo que estamos haciendo. Si tenemos apoyo de más personas, no hay un límite”.

También valoraron el apoyo de la universidad, que se hizo cargo de los materiales, la maquinaria y de una parte de la estadía en Estados Unidos, y de una reconocida empresa de viajes que auspició su viaje.

“De alguna manera, acercamos a la gente ese mundo que parece inalcanzable”, opinó Manuel y marcó que este reconocimiento lo conducen a dos cosas: “Ver el lanzamiento por primera vez es de las cosas más importantes que me dejó, que me despertó una pasión por la Ingeniería Aeroespacial. Lo segundo que me dejó esta experiencia es el saber que se puede; que es complejo y requiere organización y tiempo, pero está al alcance de nuestras manos”.

Juan, que es el más chico del equipo, coincidió y concluyó: “A mi me dio la posibilidad de ver que esto se puede, vamos de acá para arriba. Te da la sensación de decir 'al final no es tan imposible'. Tenemos las oportunidades para hacerlo y aprender para mejorar”.

Fuente: Todo Noticias.

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