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"Los liberales no somos manada": los argumentos de Milei para justificar las peleas en su equipo

El presidente intentó relativizar las sangrientas disputas de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo con explicaciones cruzadas que confunden a sus propios funcionarios

"Los liberales no somos manada": los argumentos de Milei para justificar las peleas en su equipo

Somos Jujuy por Somos Jujuy | 24-05-2026 10:39

Las disputas internas por recursos, cajas y espacios de poder dentro del gabinete de Javier Milei cobraron estado público con una virulencia inédita en las últimas horas. La filtración de operaciones en redes sociales impulsadas por el sector de Karina Milei para limar el poder de otras facciones oficialistas obligó al jefe de Estado a romper el silencio en medios afines, ofreciendo un abanico de justificaciones técnicas que resultaron tan absurdas como contradictorias.

Cuando llegó al poder, Milei solía jactarse de que las rencillas intestinas no le preocupaban porque "los liberales no somos manada".

 Sin embargo, en la práctica, centralizó al extremo la toma de decisiones y purgó sin miramientos a los disidentes. El problema actual es que el conflicto golpea de lleno al denominado "triángulo de hierro", enfrentando de forma directa a su hermana Karina con su asesor estrella, Santiago Caputo.

Las dos tesis de Milei

Para intentar contener el impacto mediático del "conventillo" oficialista, el mandatario ensayó dos explicaciones consecutivas que se anulan mutuamente en la misma entrevista:

  • El elogio del pluralismo: Afirmó que "en ningún grupo todos piensan igual" y que es sumamente sano que existan diferencias de criterio. Los analistas políticos desarmaron este argumento de inmediato al recordar que la base de La Libertad Avanza opera bajo un credo uniforme y dogmático, y que la pelea actual no responde a debates ideológicos o políticas de Estado, sino a una cruda ambición por cargos y fondos públicos.
  • La teoría conspirativa exterior: Solo minutos después de defender el debate interno, Milei cambió de estrategia y aseguró que todo es fruto de una conspiración montada desde fuera del Gobierno por agentes externos maliciosos, periodistas y opositores que exageraron los recelos para desestabilizar al Ejecutivo.

Un vacío de liderazgo en el personal

A diferencia de otros procesos históricos de internas partidarias —como la pelea entre las líneas "rojo punzó" y "celestes" en el primer gobierno de Carlos Menem, donde el presidente actuaba como árbitro distribuyendo áreas—, Milei se muestra compenetrado en la batalla de ideas pero alejado de la gestión de su equipo humano.

Los analistas del sector señalan que el mandatario parece no saber cómo dirimir el choque de egos de sus colaboradores directos. Al desentenderse de la función de armador, deja el control operativo en manos de Karina Milei, quien lejos de ordenar la estructura de forma institucional, continúa moviéndose y operando como la jefa de una facción en pie de guerra.