En medio de la crisis global que atraviesa la firma Tupperware, su filial argentina confirmó que continuará con su operación luego de tres meses de incertidumbre sobre su futuro. A pesar de haberse declarado en bancarrota en Estados Unidos en septiembre de 2024, el viernes pasado se anunció que el grupo mexicano-estadounidense AscendNova Group se quedó con la totalidad de la operación en la Argentina y que invertirá, en principio, US$ 10 millones para asegurar su continuidad en el país, donde tiene presencia desde hace 47 años.
Quienes están detrás de la operación son los empresarios Miguel Fernández -quien supo ser CEO global de la compañía hasta octubre de 2023-, Héctor Lezama -ex Chief Commercial Officer de Tupperware- y el norteamericano Korchaguin Jimenez, quien de hecho ya tiene otras inversiones en la Argentina, a través de la firma de telecomunicaciones IG Networks.
Hasta fines del año pasado la famosa empresa de herméticos empleaba en la Argentina a 300 personas de forma directa y contaba con una red de casi 90.000 revendedores. Tras el anuncio de quiebra, ese número se redujo a poco más de 30.000. Con la fuerza de ventas raleada, el objetivo de esta nueva etapa para la compañía será recuperar su red y en un año llegar a los 100.000 y duplicar sus ventas.
"La pasamos bastante duro. Ahora, desde que se confirmó la noticia, fue todo muy emocional. Tuvimos las reuniones con quienes son cabeza de regiones y arrancó una ola de alegría y celebración por el logro", dice Paola Freinquel, Managing Director de Tupperware Brands Argentina, en diálogo con Forbes Argentina.

Fernández, por su parte, explica que empezaron el proceso de adquisición a mediados de diciembre, pero recién pudieron concretarlo la semana pasada. "Queríamos comprar y preservar el mercado argentino porque sabíamos que es un mercado que funciona muy bien y en el que hay muchas familias que venden los productos y dependían de ese ingreso". Si bien el monto total de la transacción no fue revelado, sí se confirmó que se invertirán US$ 10 millones para reponer inventario y traer nuevos productos al país.
Qué pasó con Tupperware en el mundo
Tupperware, la icónica marca de recipientes herméticos creada en la década de 1940 por el químico Earl Tupper, se declaró en quiebra tras años de dificultades financieras. La empresa, que revolucionó la venta directa con sus famosas "fiestas Tupperware", admitió que su modelo de negocio se volvió obsoleto al no diversificar sus estrategias de ventas. Además, sufrió especialmente el impacto del complejo entorno macroeconómico, primero con la crisis del Covid y el cierre de China, y luego la guerra en Ucrania, la crisis de la cadena de suministro y el aumento del costo de la resina, su principal materia prima.
Con sede en Orlando, Florida, Tupperware presentó su bancarrota en Delaware en septiembre del año pasado, cuando reportó una deuda de más de US$ 800 millones. Desde 2019, había registrado una caída en las ventas y un progresivo deterioro financiero.

La crisis remató a la empresa que contaba con 5500 empleados y más de 460.000 consultores independientes -la gran mayoría, mujeres- en el mundo. Con la declaración del famoso "Chapter 11" y la protección de la corte estadounidense, se creó una nueva compañía para los acreedores que quedó a cargo de la propiedad intelectual y que decidió rescatar a tan solo ocho de los más de 40 mercados donde operaba la marca. Todo el resto debía cerrar sus operaciones, entre ellos, la Argentina.
"Yo me enteré por LinkedIn que mercados como Argentina habían quedado afuera. No sé cuál fue su racional, pero fueron buenas noticias para nosotros, que decidimos acercarnos para hacer esta propuesta", admite Fernández.
El grupo AscendNova, creado específicamente para este proyecto, también confirmó la compra de la operación en Colombia y tiene otros tres mercados de Europa en la mira. Con el acuerdo, el grupo renta la propiedad intelectual de la marca y accede a comprar los productos de Tupperware para sus países. "Tenemos un acuerdo de respetar la marca. Ellos solo esperan una cierta cantidad de ventas, que nosotros vamos a superar fácilmente", proyecta Fernández.

Ahora, el panorama es más complicado para el resto de los mercados que quedaron afuera del corte. "Hay muchos países que ya cerraron totalmente operaciones. Otros están en el proceso de cerrar. Es difícil. Nosotros no hicimos caso. No cerramos. Resistimos porque confiábamos que este acuerdo se iba a dar. Era casi como trabajar en un equipo independiente. La dificultad era conseguir producto", menciona Freinquel.
Fuente Forbes Argentina

