Ya son al menos 22 los femicidios desde que comenzó la cuarentena obligatoria
Camila, Priscila, Jesica, Olga, y otros 18 nombres se suman a la lista de mujeres asesinadas desde que comenzó la cuarentena obligatoria hace cuatro semanas. El asesinato de mujeres y niñas es el único delito que no baja desde que rige el encierro obligatorio por el coronavirus.
Murieron golpeadas, apuñaladas, Incineradas, baleadas, ahorcadas. Las dejaron tiradas, las metieron en bolsas, las enterraron en algún patio trasero o en algún descampado. La mayoría fue asesinada en su propia casa y el que las mató era su pareja, o lo había sido antes. Varios eran los padres de los hijos de estas mujeres. Más de 30 chicos se quedaron sin sus madres, asesinadas. Algunas de estas mujeres habían hecho denuncias contra quienes finalmente terminaron matándolas.
"La violencia de género aumenta en la convivencia obligada siendo la vivienda el lugar más inseguro, dicen desde La Casa del Encuentro, que lleva estadísticas de femicidios desde 2008 y ahora está haciendo un seguimiento diario de lo que ocurre en la cuarentena.
"Reclamamos que además del seguimiento y el acompañamiento se garantice la entrega de alimentos o subsidios económicos para la mujer y sus hijas e hijos en las situaciones de alto riesgo, y cuando la justicia haya dictado la exclusión del hogar del agresor", agregan desde la asociación civil.
A raíz de ese tema, más de mil profesionales de la salud mental, del derecho, activistas, firmaron un petitorio titulado "La exclusión es y debe ser para los violentos", en el que reclaman a los ministerios de Mujeres, Género y Diversidad, de Seguridad, de Justicia y Derechos Humanos, de Desarrollo Social y de Salud que ante una denuncia por violencia sea el varón el que deba dejar la casa y no la mujer que denuncia y sus hijos, que es lo que ocurre ahora.
Por el momento lo que se ha hecho es reforzar la línea 144 de ayuda ante situaciones de violencia de género, donde aumentaron un 40% las llamadas. Además de la línea se pueden mandar whatsapp y mails, y existe la campaña "Barbijo rojo": se puede ir a una farmacia y solicitar ayuda allí. Nada parece suficiente.
Fuente: Clarín