El jefe de la Policía de la Provincia, comisario general Joaquín Carrillo, detalló el exitoso despliegue del sistema automático “Apolo 4” en una cinematográfica persecución iniciada en Alto Comedero. El automovilista tenía 1.46 de alcohol en sangre.
En una demostración del impacto operativo de las nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad pública, la Policía de la Provincia de Jujuy logró desarticular una peligrosa fuga vehicular mediante un seguimiento aéreo automatizado de alta precisión. El jefe de la fuerza, comisario general Joaquín Carrillo, expuso en conferencia de prensa los pormenores del procedimiento que culminó con la detención de un conductor de 27 años bajo graves cargos contravencionales y judiciales.
El informe fue presentado formalmente ante los medios de comunicación con la presencia del Director de Seguridad de Jujuy, comisario general Manuel Vargas, junto a las máximas autoridades de Seguridad Vial y el sistema de emergencias 911.
El hecho se desencadenó el pasado domingo alrededor de las 3:20 de la madrugada, en el marco de un fuerte operativo de despeje y control de seguridad desplegado en la zona de locales bailables de Alto Comedero. Las acciones formaban parte de la planificación preventiva regular que lleva adelante el Centro de Gestión de la Unidad Regional 7, en coordinación directa con el personal de calle y las unidades tecnológicas de apoyo.

Atentado a la autoridad y fuga desesperada
La tensión escaló rápidamente cuando los efectivos divisaron una camioneta azul de doble cabina realizando maniobras sospechosas. Al intentar aproximarse para realizar el correspondiente control, el conductor reaccionó de forma intempestiva: aceleró de manera brusca con el claro objetivo de embestir a un oficial que se encontraba apostado en el lugar de facción.
La rápida reacción del uniformado evitó una tragedia mayor. Mediante una maniobra evasiva extrema, el efectivo logró esquivar el impacto directo, aunque terminó arrojándose hacia un costado sobre el capó del propio vehículo en movimiento. Si bien el agente sufrió lesiones de carácter leve, la brutalidad de la acción encendió de inmediato las alarmas, “activando los protocolos de seguridad de máxima prioridad” instituidos para situaciones de atentado a la autoridad.
El rol clave del dron "Apolo 4"
Carrillo, explicó que ante el inminente peligro que representaba una persecución a alta velocidad en zonas urbanas mediante patrulleros terrestres —estrategia que suele incrementar el riesgo de siniestros para terceros civiles—, el centro de comando del 911 optó por priorizar el uso de tecnología de vanguardia. Para ello, se dispuso el despegue inmediato del dron "Apolo 4", una unidad aérea equipada con sistemas ópticos e informáticos de última generación.

“El dispositivo tecnológico posee un sistema informático que permite identificar el objetivo en movimiento y, una vez fijado, pasa a ser objeto de un seguimiento automático”, precisó el comisario general Carrillo. De esta forma, la camioneta azul fue monitorizada de forma autónoma desde la vía aérea durante todo su recorrido, transmitiendo en tiempo real y sin interrupciones la geoubicación exacta a las unidades de tierra.
Las videofilmaciones obtenidas por la tecnología policial registraron un raid delictivo de extrema temeridad. En su desesperado intento por evadir el cerco, el conductor cruzó semáforos en luz roja, circuló a altas velocidades por la ruta y ejecutó maniobras de zigzag eludiendo de milagro a otros automóviles que transitaban a esa hora, exponiendo a un siniestro vial inminente tanto a sus cuatro acompañantes —todos mayores de edad— como al resto de la comunidad.

Interceptación y consecuencias legales
Pensando que había logrado distanciarse del despliegue terrestre, el infractor disminuyó la velocidad e intentó ocultarse en el sector 13 de Julio del barrio Malvinas. Sin embargo, el ojo electrónico del "Apolo 4" jamás perdió de vista el objetivo. Aprovechando que el vehículo detuvo su marcha y que el entorno garantizaba la ausencia de riesgos colaterales, los móviles policiales cercaron y rodearon la camioneta por completo, reduciendo al conductor de forma inmediata.
Una vez asegurada la escena, los agentes de Seguridad Vial sometieron al chofer al test de alcoholemia correspondiente, el cual arrojó un alarmante resultado de 1.46 gramos de alcohol por litro de sangre, multiplicando los agravantes del caso.
El informe de las autoridades ratificó que el imputado incurrió en severas transgresiones normativas. En la faz contravencional, se labraron actas por infracción a la Ley Nacional de Tránsito (N° 24.449) y a la Ley Contravencional provincial (N° 5.860), debido a la flagrante conducción peligrosa bajo ingesta alcohólica y la violación estricta a la Ley de Tolerancia Cero vigente en Jujuy.
No obstante, la situación procesal del detenido es significativamente más compleja en la esfera penal. La fiscalía de turno instruye actuaciones judiciales de oficio dado el atentado directo contra la vida del oficial herido y los daños materiales causados a un móvil policial durante la huida. Frente a la gravedad institucional de los hechos, Carrillo confirmó que la Policía de la Provincia de Jujuy formalizó su presentación ante los estrados judiciales para constituirse como parte querellante en la causa.


