El Gobierno Nacional atraviesa la última semana de negociaciones políticas antes del inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso, previstas para el 2 de febrero, con la reforma laboral como uno de los principales proyectos a tratar. La intención del oficialismo es llevar el tema al recinto del Senado entre el 10 y el 11 de febrero.
Durante estos días se reunirá nuevamente la Mesa Política Nacional, mientras continúa en funciones la comisión técnica coordinada por la ministra Patricia Bullrich en la Cámara Alta. Desde la Casa Rosada reconocen que existen puntos sensibles del proyecto, aunque aseguran contar con los votos necesarios para avanzar.
Uno de los ejes de mayor debate es el nuevo sistema de cese laboral, que propone reemplazar el esquema tradicional de indemnizaciones por un Fondo de Asistencia Laboral, financiado con aportes del empleador. La iniciativa genera reparos tanto en sectores sindicales como en algunos bloques legislativos y cámaras empresarias.
En paralelo, los gobernadores expresaron preocupación por el impacto fiscal de la reforma, especialmente en lo referido a la recaudación del impuesto a las Ganancias, mientras que desde el Gobierno sostienen que los cambios no afectarán los recursos provinciales.
Del lado gremial, la CGT intensificó las gestiones ante senadores y mandatarios provinciales y advirtió que, de aprobarse el proyecto sin modificaciones, podría avanzar con presentaciones judiciales.
Pese a las tensiones, el presidente Javier Milei ratificó su postura de no introducir cambios sustanciales al dictamen y confía en que el oficialismo logrará la media sanción en el Senado, dando inicio a una de las discusiones legislativas más relevantes del año.


