Una fuerte polémica se desató en Cafayate tras la realización de una fiesta privada en plena Quebrada de las Conchas, una reserva natural protegida de alto valor ambiental.
El evento —una boda— se llevó a cabo en el paraje La Punilla, a unos 17 kilómetros de la ciudad, y quedó bajo la lupa luego de que se viralizaran imágenes en redes sociales que evidenciaban el despliegue en un entorno donde este tipo de actividades está estrictamente regulado.
Sospecha de permisos falsos
El caso escaló cuando el Gobierno de Salta advirtió que la supuesta autorización presentada para realizar el evento no fue emitida por la autoridad competente.
El secretario de Ambiente, Alejandro Aldazábal, fue contundente: aseguró que su firma habría sido falsificada y negó haber autorizado la actividad.
A partir de esto, se radicó una denuncia penal por presunta falsificación de instrumento público y se iniciaron actuaciones administrativas para determinar responsabilidades.
Desde el municipio también tomaron intervención. La intendenta Rita Guevara señaló que existieron consultas previas por parte de los organizadores, pero que no se completaron los trámites formales exigidos.
Además, remarcó la obligación de proteger estos espacios, que están sujetos a normativas específicas de preservación ambiental.
Un área protegida bajo presión
La Quebrada de las Conchas es una reserva natural donde cualquier actividad requiere evaluaciones de impacto ambiental y autorizaciones formales.

Especialistas advierten que eventos de este tipo pueden generar consecuencias concretas:
- Alteración de la fauna
- Daños en la flora
- Erosión del suelo
- Contaminación sonora y lumínica
Del otro lado, una mujer que se identificó como propietaria de un inmueble en el lugar defendió la realización del evento y aseguró que contaban con permisos.
Incluso planteó que tiene derecho a celebrar una boda familiar dentro de su propiedad, lo que reavivó el debate en redes sociales. Más allá de la discusión administrativa, especialistas advierten sobre el impacto que este tipo de eventos puede generar en ecosistemas frágiles. La presencia masiva de personas, junto con iluminación artificial, sonido y movimiento, puede alterar la fauna, afectar la flora y acelerar procesos de erosión.