Expertos en seguridad informática advierten sobre el uso descuidado de estas plataformas
El vacío legal de la "memoria" de la IA
El riesgo principal es que estas herramientas aprenden de la interacción. Cada dato, cifra o documento que un usuario sube al chat puede ser almacenado en los servidores de empresas como OpenAI o Google para "entrenar" a los modelos futuros.
El dato: Una vez que la información es enviada al chat, el usuario pierde el control total sobre quién puede ver esos datos o cómo se procesarán en el futuro.
Los 3 "No" rotundos: qué información jamás debe ingresarse
Para evitar filtraciones que puedan comprometer la seguridad personal o corporativa, los especialistas coinciden en tres puntos clave:
- Información financiera y bancaria: Nunca introducir números de tarjetas, CBU, estados de cuenta o claves de acceso.
- Secretos corporativos y estrategia: Informes de ventas, listas de clientes, códigos de software propietarios o proyectos confidenciales de una empresa están en riesgo si se suben a la nube de la IA.
- Datos personales identificables: Evitar compartir documentos de identidad, direcciones precisas o historiales médicos detallados.
Consecuencias legales y laborales
Muchas compañías ya han comenzado a sancionar a empleados por subir reportes internos a la IA para que los resuman o analicen. El problema es que, al hacerlo, se rompen los acuerdos de confidencialidad y la información queda expuesta a posibles brechas de seguridad.
La recomendación es clara: Usar la inteligencia artificial para potenciar la creatividad, redactar correos genéricos o resolver dudas generales, pero mantener la información crítica bajo llave y solo en herramientas autorizadas por los protocolos de seguridad.