Cada 6 de marzo, la comunidad artística global celebra el Día Internacional del Escultor, una fecha instituida en homenaje al nacimiento de Michelangelo Buonarroti en 1475. Sin embargo, en la región, esta fecha invita inevitablemente a reflexionar sobre la obra de Lola Mora, la mujer que desafió las convenciones del siglo XIX para convertirse en la primera gran escultora de Sudamérica.
Lola Mora: Talento y rebeldía frente al cincel
Dolores Candelaria Mora Vega, conocida como Lola Mora, no solo destacó por su técnica impecable en el mármol de Carrara, sino por su valentía para ocupar espacios públicos tradicionalmente reservados a los hombres. Formada en Italia bajo los más altos estándares de la época, regresó a Argentina para transformar el paisaje urbano con obras que hoy son patrimonio nacional.
Su carrera estuvo marcada tanto por la genialidad como por la controversia. En una época de moral rígida, sus representaciones de la figura humana —especialmente los desnudos— fueron blanco de críticas que hoy se leen como hitos de vanguardia y libertad artística.

Obras fundamentales del patrimonio nacional
Para comprender el impacto de Lola Mora en la escultura, es necesario recorrer sus piezas más icónicas, muchas de las cuales han viajado por el territorio argentino:
- La Fuente de las Nereidas: Ubicada en la Costanera Sur de Buenos Aires, es su obra más célebre. Representa el nacimiento de Venus rodeada de seres mitológicos y fue tan disruptiva en 1903 que debió ser retirada del centro de la ciudad debido al escándalo que generaron sus figuras.
- Los Bajorrelieves de la Casa de Tucumán: Dos imponentes placas de bronce que retratan la Revolución de Mayo y la Jura de la Independencia, situadas en el patio de la casa histórica.
- Las alegorías del Congreso Nacional: Esculturas que representan la Libertad, el Comercio, la Justicia y la Paz. Originalmente destinadas al Palacio del Congreso en Buenos Aires, hoy se custodian en la Casa de Gobierno de Jujuy, provincia que la artista adoptó en sus últimos años.
- Estatua de la Libertad: Emplazada en la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, muestra una figura femenina rompiendo las cadenas, un símbolo de su propia vida y carrera.

Un día para el arte en piedra y bronce
La coincidencia de este día con el legado de Miguel Ángel resalta la vigencia de la escultura como una disciplina de sacrificio físico y visión poética. Mientras el maestro renacentista liberaba figuras del mármol en Florencia, siglos después, Lola Mora hacía lo propio en América, demostrando que el arte de esculpir no conoce fronteras ni géneros.


