Con un Enzo Fernández imperial, Chelsea se impuso por 2 a 1 a Palmeiras y alcanzó las semifinales del Mundial de Clubes; su próximo rival será Fluminense, otro gigante brasileño, que se impuso por el mismo resultado sobre Al-Hilal, de Arabia Saudita.
Chelsea sigue en carrera, básicamente, por un blooper entre Agustín Giay, el defensor que surgió en San Lorenzo y el arquero Weverton. En buena parte del desarrollo, Palmeiras estuvo a la altura de la cita, sobre todo en el tramo final.
La jerarquía de algunas individualidades de Chelsea, siempre bajo el mando de Enzo, el capitán, hizo la diferencia, en otro muy buen partido.
Chelsea tuvo un inicio complicado en el Mundial, en el que terminó segundo en la zona D tras caer contra Flamengo, pero en los octavos de final se recuperó y eliminó por 4-1 a Benfica en tiempo extra, tras un 1-1 en el tiempo regular.
Durante el primer tramo, Chelsea llevó el control del balón y del espectáculo, pero le faltaba fortaleza y, sobre todo, ingenio en los metros finales. Enzo Fernández, como casi siempre, fue el patrón del mediocampo, con intervenciones ofensivas.
Replegado y astuto, Palmeiras prefirió enfriar el trámite. Toque cortos, precisos, dos líneas bien unidas y, avances esporádicos con la potencia del contraataque. Agustín Giay encabezaba los ataques por el sector derecho, aunque ciertamente esporádicos.
Hasta que Palmer tuvo una intervención de crack: control, movimiento perfecto y definición con una bola lisa, imposible para Weverton. El equipo inglés ya estaba en ventaja durante el primer cuarto de hora.
A los 30 minutos del primer capítulo, las diferencias eran notorias, más allá de la sutil diferencia de apenas 1 a 0. Los datos, a veces, reflejan buena parte de la realidad. El elenco inglés se imponía en todas las facetas del juego, como en la posesión, con el 71 por ciento, con los remates (8 contra 1), pases totales, 166 a 63 y en la precisión, 91 por ciento a 77.
Los jóvenes, Vitor Roque (20) y Estêvão (18), verdaderamente hacían lo que podían, solos, allá arriba. Poco, casi nada. Es un equipo joven Palmeiras, siempre dirigido por Abel Ferreira. Allan se perdió una buena oportunidad, pero estaba en posición adelantada.
Un acierto de Chelsea, además, fue el control de los movimientos de Richard Ríos, enjaulado cerca del círculo central. De todos modos, el final del primer capítulo encontró a Palmeiras más liberado, con una actitud más ofensiva.
La presión paulista siguió durante la segunda mitad, cuando selló el 1-1 Estêvão, justamente, el pibe de 18 años que va a jugar en Chelsea en breve. Lo gritó con alma y vida y no es para menos: fue una obra de arte, travesaño y adentro.
"Messinho', como lo llaman, juega en el gigante de San Pablo, pero pertenece a Chelsea. Los Blues cerraron su incorporación hace un año por 34 millones de euros fijos, más 27 en variables. Sin embargo, su incorporación definitiva quedó supeditada a que cumpliera la mayoría de edad (cumplió el 24 de abril) y a que finalizara el Mundial.
Lo que siguió fue lo mejor del espectáculo. Porque Chelsea recordó que debía recuperar el control del desarrollo y Palmeiras, con espacios, agigantó sus posibilidades. El Flaco López y Aníbal Moreno, otros argentinos, fueron parte del tramo final. Y cualquier cosa podía pasar.
Hasta que a la salida de un córner, en una acción en la que participó Enzo Fernández, Chelsea desniveló, con un cierre defectuoso de Giay, más allá de la mala intervención de Weverton. Fue en contra... del arquero, luego de un disparo de Malo Gusto.
No había hecho demasiado Chelsea durante esos minutos, pero a veces hay que aferrarse a la fortuna. Porque prácticamente no había pateado al arco, más allá del ímpetu y talento de Enzo, contra todos.


