En Jujuy, más del 50% de los alumnos de tercer grado cuentan con celular propio
El acceso a los teléfonos celulares entre los niños continúa creciendo en todo el país y Jujuy no es la excepción. Según un informe elaborado por la ONG Argentinos por la Educación, el 58,6% de los alumnos de tercer grado de primaria en la provincia tiene un celular propio, mientras que un 23,2% utiliza el dispositivo de su mamá, papá u otro familiar y el 18,2% no tiene acceso a uno.
Los datos forman parte del informe "Celulares: ¿prohibir o no prohibir?", elaborado a partir de la información del operativo Aprender 2024, que analizó el acceso a la tecnología y el debate sobre el uso de estos dispositivos en las escuelas.
A nivel nacional, el estudio indica que el 59% de los estudiantes de tercer grado posee un celular propio, por lo que Jujuy se encuentra prácticamente en línea con el promedio del país.
El debate por el uso en las aulas
El informe también analiza el impacto de las restricciones al uso de celulares en las escuelas. Si bien diversas investigaciones internacionales muestran que limitar su utilización reduce las distracciones y el tiempo que los alumnos pasan con el dispositivo durante las clases, los resultados sobre una mejora en el rendimiento académico no son concluyentes.
Los especialistas sostienen que las políticas más estrictas logran disminuir el uso del celular dentro del aula, aunque no siempre se traducen en mejores aprendizajes. Además, los estudios presentan resultados dispares respecto de otros aspectos, como la convivencia escolar y el bienestar de los estudiantes.
Jujuy ya cuenta con una regulación
Mientras el debate avanza en distintas provincias, Jujuy ya cuenta con una normativa para regular el uso de celulares y otras tecnologías digitales en las instituciones educativas.
Según el informe, al menos 11 jurisdicciones del país avanzaron con leyes, resoluciones o protocolos para ordenar el uso de estos dispositivos en las escuelas, en un contexto donde cada vez más niños acceden a un teléfono desde edades tempranas.
La discusión continúa abierta entre quienes impulsan mayores restricciones para favorecer la concentración en clase y quienes consideran que el desafío pasa por promover un uso responsable y con fines pedagógicos de la tecnología.