Educación

¡Ni una menos! Alumnos realizaron una marcha contra los femicidios

Además, los estudiantes visitaron la tumba de la "Almita" Sibila en el Cementerio El Salvador.

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26-06-2019 10:44

En la mañana del miércoles, el alumnado y profesorado del Colegio Secundario Blaise Pascal realizó una caminata institucional en contra de la violencia de género.

El evento inició en las primeras horas de la mañana, saliendo desde la institución educativa hasta llegar al Cementerio El Salvador, en donde visitaron y recordaron a Visitación «Almita» Sibila, una jujeña que fue asesinada hace más de 110 años.

La actividad, que tiene gran sentido social, fue ideada por profesores de la institución y busca concientizar e inculcar a los alumnos el respeto por la mujer. Una de las profesoras encargada del área de filosofía del Colegio, indicó “venimos trabajando hace varios meses, son problemáticas y emergentes que surgen incluso desde nuestros propios estudiantes, ellos mismos están muy interesados en la temática” explicó.

Algunos de los estudiantes indicaron que días antes de la caminata “realizamos carteles especiales para la ocasión, recordando que quien te ama no te pega, ni te humilla. Eso no está bien”.

Por último, la profesora indicó que “la idea de visitar a la Almita tiene que ver con la gran construcción identitaria y cultural de la comunidad jujeña, lo que significa la Almita para todos, es una especie de imagen popular y de devoción” finalizó.

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LA HISTORIA DE LA “ALMITA” SIBILA

Un texto de Daiana Lucía Soria y Marcelo Burgos escrito en Revista Anfibia cuanta la historia.

Una fría mañana de junio de 1908, Visitación Sibila, 32 años, tés morena, pelo largo y lacio, cabalgaba su caballo hacia el mercado. Necesitaba comprar algunas cosas. Antes de llegar, sobre el camino, un hombre, reconocido como Leonardo Condorí, también a caballo, le hizo señas para que se desviara. Ante la negativa, el gaucho empezó a seguirla y a tomarla de los brazos. Condorí al ver la resistencia de la víctima y cómo gritaba, tomó la piola con la que se sujetaba los pantalones y se la ajustó al cuello volteándola al suelo y arrastrándola varios metros.

Hay distintas versiones de la muerte de Sibila y, por lo menos, tres libros escritos. Una de ellas dice que Sibila murió en el momento que el femicida la arrastró con su caballo y luego la ocultó entre unos matorrales. Al día siguiente, con el cuerpo al descubierto, intentó enterrarla. Cavó un agujero, pero como le quedó chico para poner el cuerpo, le amputó las piernas por las rodillas, la tiró en el pozo y la tapó de tierra. Tres días después, el cuerpo fue encontrado por Julián Medrano, Francisco Rivera y Genaro Burgos. Estaba en un estado avanzado de descomposición y había sido comido por perros de la zona.

En el libro de la autora palpaleña Amanda Torres, quien se declara nieta del agente que detuvo al imputado, se relata que la víctima al ser arrastrada quedó moribunda y el agresor abusó de ella. Luego del acto sexual, Condorí se habría percatado que Sibila se encontraba tibia y para culminar con su muerte la habría incrustado con un cuchillo en distintas zonas del cuerpo.

Luego del crimen, un agente recién egresado de la escuela de policía, conocido como Francisco Torres, se ofreció voluntariamente a tomar en sus manos la investigación. Él decía que el posible agresor sería un conocido de su entorno. Las sospechas de Torres lo llevaron a realizar averiguaciones donde Condorí vivía. El oficial se vistió de gaucho y, con solo un par de esposas, rodeó en silencio el rancho durante varias horas hasta poder ver la salida del sospechoso. Luego de hablar por unas horas, Torres procedió al arresto. Al entrar al rancho, el investigador percibió un fuerte olor a carne podrida: el cuerpo de Visitación Sibila estaba tendido sobre un catre. Los senos habían sido extirpados y devorados por el asesino. Además, el culpable había realizado varios cortes en el cuerpo de su víctima.

En la etapa judicial Leonardo Condori confesó ser culpable del horroroso crimen. Dijo que él la conocía de antes y le gustaba. Y después contó todo: la persiguió e intentó hablarle. Ante la negativa, la enlazó y arrastró campo adentro donde llevó a cabo el cometido con intenciones de violarla pero al haber tanta resistencia realizó cortes vitales en el cuello. Cuando vio que estaba perdiendo mucha sangre, se dio cuenta que se iba a morir. Entonces cubrió con su mano el sangrado mientras la violaba. Luego llevó a su víctima a un rancho, la acostó en una cama y con un cuchillo moto, extirpó sus senos y parte de sus glúteos convirtiéndolos en”Charqui” (Carne salada que se ha dejado secar al aire o al sol para que pierda humedad y se conserve más tiempo.)

El de Sibila fue el primer caso de antropofagía, o bien, canibalismo. Años más tarde, el pueblo jujeño la convirtió en alma milagrosa nombrando a la mujer como “ALMITA SIBILA” y reconociéndola como protectora de mujeres del campo, siendo su historia el primer caso de femicidio en la provincia de Jujuy.

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