Maru Botana volvió a hablar de su vida personal y sorprendió con una confesión sobre la dinámica familiar que mantuvo durante los primeros años de crianza de sus hijos junto a Bernardo Solá.
La cocinera participó del programa de streaming Más minas que mamás, donde recordó cómo fueron sus comienzos como madre y contó que, durante mucho tiempo, se ocupó prácticamente sola del cuidado de sus ocho hijos.
“Encima tuve un marido que nunca me ayudó en nada, yo no lo puedo creer”, expresó Botana durante la entrevista, sorprendiendo a las conductoras del ciclo.
Luego explicó que la situación estaba relacionada con el trabajo de su esposo, un ingeniero agrónomo que pasaba varios días de la semana en el campo. “Berni se iba al campo y aparte no hacía gamba a la noche”, relató.
La chef recordó que cuando tuvo a su primer hijo debió organizarse entre la maternidad y sus compromisos laborales. Contó que vivía en Olivos y que, cuando debía trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires, viajaba en colectivo con el bebé para dejarlo al cuidado de su madre y poder trabajar.
“Estaba sola, sin nadie que me ayude”, señaló al recordar esa etapa.
Consultada sobre si en aquel momento naturalizaba esa situación, Botana explicó que desde el comienzo de la relación sabía cuál era la rutina de su pareja. “Cuando formalizamos nuestra pareja, él me dijo: 'Yo voy al campo toda mi vida. Me voy los martes y vuelvo los viernes'”, recordó.
Además, contó que incluso en los momentos previos a los nacimientos sus rutinas no siempre coincidían. “Cuando le decía que capaz nacía ese día, me preguntaba si estaba segura porque tenía tres horas de viaje”, relató.
A pesar de esas dificultades, Botana aseguró que siempre vivió la maternidad como una experiencia central en su vida. “Para mí la maternidad es la mayor felicidad del mundo y verlos crecer también”, afirmó.
El secreto de un matrimonio de 29 años
Durante la charla, Maru Botana también habló sobre cómo logró sostener su relación con Bernardo Solá durante casi tres décadas.
“No es fácil porque las crisis las tenés siempre”, reconoció la cocinera, aunque destacó que la distancia por el trabajo de su esposo terminó siendo un factor positivo para la pareja.
“Los días que se va, de lunes a jueves, ni hablamos. Y cuando nos vemos ya es otra historia”, comentó entre risas.
Finalmente, aseguró que esa dinámica ayudó a mantener la conexión entre ambos y cerró con una frase sobre la intimidad de la pareja: “Los días que nos vemos, fogonazo”.



