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Alerta en Sicilia: un pueblo quedó al borde de un barranco por un gran deslizamiento de tierra

Tras el paso del ciclón Harry, una extensa ladera colapsó en Niscemi. El alcalde advirtió que “la situación es grave” y unas 1500 personas fueron evacuadas. Las autoridades aseguran que hay viviendas que ya son inhabitables.

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Somos Jujuy por Somos Jujuy | 27-01-2026 18:10

Un deslizamiento de tierra de grandes proporciones mantiene en vilo a la ciudad siciliana de Niscemi, donde alrededor de 1500 personas debieron ser evacuadas luego de que una violenta tormenta provocara el colapso de una extensa ladera y dejara numerosas viviendas peligrosamente al borde de un barranco. Las autoridades locales advirtieron que el fenómeno sigue activo y que el centro histórico del pueblo podría verse seriamente comprometido.

“La situación es grave”, alertó el alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, en un video difundido en redes sociales, en el que pidió a los residentes que se encuentren fuera de las zonas acordonadas que permanezcan en sus casas y no subestimen el riesgo. “No quiero que nadie tome este suceso a la ligera. Afortunadamente no hubo heridos, solo daños en viviendas”, señaló.

El deslizamiento comenzó a mostrar señales de movimiento el domingo y derivó en un frente de aproximadamente cuatro kilómetros de extensión. Desde entonces, el abismo no dejó de ensancharse, lo que incrementa el temor a nuevos derrumbes. Imágenes aéreas difundidas por medios italianos muestran casas literalmente colgadas del borde del precipicio, con parte de sus estructuras sobresaliendo al vacío, e incluso un automóvil detenido con la parte delantera suspendida en el aire.

Salvatore Cocina, director general de la Protección Civil de Sicilia, advirtió que “todas las casas en un radio de entre 50 y 70 metros se derrumbarán”, mientras que el jefe nacional del organismo, Fabio Ciciliano, fue aún más contundente: “Seamos claros: hay viviendas que son inhabitables”. Según explicó, los residentes de las zonas más afectadas deberán ser reubicados de manera permanente.

Como medida preventiva, las escuelas permanecieron cerradas y una de las principales carreteras que conecta Niscemi con la ciudad costera de Gela fue clausurada. La localidad, de unos 25.000 habitantes, se asienta sobre una meseta que, de acuerdo con los técnicos, se está deslizando gradualmente hacia la llanura inferior. Muchos evacuados se refugiaron en casas de familiares, mientras que varios cientos pasaron las últimas noches en un estadio deportivo habilitado como centro de evacuados.

Desplazamiento constante y temor creciente

En declaraciones al diario La Repubblica, Conti reconoció el clima de angustia que atraviesa la población. “No se puede negar: tenemos miedo”, afirmó. El alcalde detalló que el terreno se desplazó otros diez metros durante la mañana del martes y advirtió que la lluvia persistente dificulta tanto las tareas de asistencia como los estudios técnicos. “Estamos monitoreando la situación constantemente, porque podría cambiar en cualquier momento”, añadió, y expresó su preocupación ante el riesgo de que la ciudad quede aislada.

El deslizamiento se produjo en el marco de los severos daños causados por el ciclón Harry, que azotó el sur de Italia la semana pasada con lluvias intensas, fuertes vientos y olas de hasta nueve metros. El fenómeno afectó gravemente a Sicilia, Calabria y Cerdeña, donde se destruyeron rutas, defensas costeras, viviendas y balnearios. El lunes, el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni declaró el estado de emergencia en las tres regiones.

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Según estimaciones oficiales, los daños superan los 1000 millones de euros. Solo en Sicilia se calculan pérdidas por unos 740 millones, aunque el presidente regional, Renato Schifani, advirtió que la cifra final podría duplicarse. El Ejecutivo italiano destinó inicialmente 100 millones de euros para atender las necesidades urgentes, y anunció que en los próximos días se aprobará un nuevo paquete de medidas para la reconstrucción.

Mientras tanto, en Niscemi crece la tensión social. Algunos vecinos expresaron enojo y frustración al recordar que deslizamientos anteriores no fueron atendidos. “Tuvimos el primer derrumbe hace 30 años y nadie hizo nada”, lamentó un residente evacuado. Con el terreno aún en movimiento y nuevas lluvias en el pronóstico, la incertidumbre domina a esta ciudad siciliana que hoy vive al borde del abismo.

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