La Unión Europea impulsa el desarrollo de una aplicación que permitirá verificar la edad de los usuarios en internet sin necesidad de revelar datos personales, en un intento por reforzar la seguridad online de niños y adolescentes.
La herramienta funcionará como una credencial digital: en lugar de completar formularios con información privada, el usuario solo autorizará una validación puntual. El sistema responderá con un simple “sí” o “no” sobre si cumple con la edad requerida, sin compartir datos adicionales.
El proceso incluirá una verificación inicial de identidad mediante un documento oficial, que se realizará una sola vez. A partir de allí, la app generará credenciales reutilizables para futuras comprobaciones.
Cada vez que una plataforma necesite confirmar la edad de un usuario, este podrá autorizar la validación desde la aplicación. El sitio solo recibirá la confirmación del requisito etario, sin acceso a información personal.
El proyecto busca resolver una de las principales debilidades del entorno digital: la facilidad con la que los menores pueden acceder a contenidos restringidos mediante sistemas poco fiables, como la autodeclaración de edad.