Mientras el mundo taurino celebra la recuperación de José Antonio "Morante de la Puebla", quien ya pide yogures en su habitación de hospital tras una cornada que le perforó el recto, una pregunta recorre las redes sociales con fuerza: ¿qué ocurrió con el animal tras el incidente?
Tras ser intervenido de urgencia por la gravedad de la cornada, la evolución de Morante de la Puebla sorprendió a todos. El matador no solo salió rápidamente de terapia intensiva, sino que protagonizó un momento que se volvió viral: apenas recuperó el conocimiento en el hospital, lo primero que hizo fue preguntarle a los médicos 'si le podían dar un yogur'. Este insólito pedido, tras haber estado al borde de la muerte, fue tomado por su entorno como una señal de su buen humor y de que su recuperación marcha por el camino correcto.


El destino final: Sin perdón en el ruedo
El toro, un ejemplar de 525 kilos llamado "Clandestino", no tuvo la misma suerte que el torero. Tras el momento del impacto, en el que el animal levantó a Morante del suelo provocándole una herida de 10 centímetros, el caos se apoderó de la Plaza de la Maestranza.
Sin embargo, el espectáculo no se detuvo. Siguiendo el estricto código de la tauromaquia, cuando un matador queda incapacitado, el siguiente torero en el escalafón debe "hacerse cargo" del animal. En este caso, fue el joven Borja Jiménez quien tomó la espada. Tras unos minutos de lidia para finalizar el tercio, Jiménez dio muerte a "Clandestino" de una estocada, cumpliendo con el sacrificio final ante el silencio y la conmoción del público sevillano.
¿Qué le hacen al toro después?
Lo que mucha gente desconoce es el proceso posterior. Una vez que el toro es arrastrado fuera del ruedo por las mulas:
- El desuello: El animal es llevado directamente al desolladero de la plaza.
- Aprovechamiento: Allí, un equipo de carniceros prepara el cuerpo. La carne de los toros de lidia en España se comercializa legalmente para el consumo humano, siendo considerada por muchos como una carne ecológica y de alta calidad.
- Trofeos: En casos donde el toro ha tenido un desempeño excepcional, a veces se conservan las orejas o la cabeza como trofeo, aunque en esta ocasión la atención estaba totalmente centrada en la salud del torero herido.
Una polémica que no cesa
Este suceso ha servido de combustible para un debate que divide a España y al mundo. Mientras los aficionados defienden que la muerte del toro es el "sacrificio necesario" de un animal que vivió en libertad y con cuidados máximos, las asociaciones animalistas y una gran parte de la juventud mundial denuncian la crueldad del acto.
"El torero tiene médicos, UCI y puede pedir un yogur; el toro solo tiene una espada esperándolo", comentaban usuarios en redes sociales, criticando que, incluso después de herir al torero en un acto de defensa propia, el animal sea ejecutado sistemáticamente. Esta sensibilidad ética ha provocado que, en los últimos años, el número de corridas en España disminuya drásticamente frente a la presión social que exige el fin de lo que consideran una "tortura televisada".