La Justicia de Bolivia ratificó este lunes la orden de captura contra el expresidente Evo Morales luego de que no se presentara al inicio del juicio en su contra por presunta trata de una menor.
Ante su ausencia, el tribunal suspendió la audiencia y volvió a declararlo en rebeldía, situación que impide avanzar con el proceso hasta que comparezca ante la Justicia o sea trasladado por la fuerza pública.
La Fiscalía acusa al exmandatario de haber mantenido una relación con una adolescente de 15 años durante su gestión presidencial, vínculo del que habría nacido una hija. Según la investigación, los padres de la menor habrían consentido la situación a cambio de beneficios.
El fiscal del caso, Luis Gutiérrez, informó que además se renovaron las órdenes de captura y la prohibición de salida del país contra Morales.
El líder político permanece desde hace meses en la región del Chapare, considerada su principal bastión político y sindical, donde cuenta con el respaldo de sectores cocaleros que mantienen vigilias para evitar un eventual operativo policial.
Por su parte, la defensa del expresidente sostuvo que ni Morales ni sus abogados fueron debidamente notificados sobre la audiencia y denunció una presunta persecución judicial impulsada por el gobierno boliviano.
A través de sus redes sociales, Morales aseguró días atrás que no busca impunidad y reclamó un proceso “imparcial, honesto y autónomo del poder político”.