En medio de una tensión que no afloja, el presidente Donald Trump volvió a quedar en el ojo de la tormenta tras afirmar que su par ruso, Vladímir Putin, respetó a rajatabla una "tregua energética" de una semana. Según Trump, el trato —que él mismo habría negociado— salvó a miles de civiles de morir congelados. "Cumplió su palabra", dijo el mandatario, minimizando los reportes que llegaban desde el frente de batalla.
¿Qué dicen en Ucrania?
La versión que llega desde el gobierno de Volodímir Zelenski es totalmente distinta y mucho más cruda. Aseguran que, mientras Trump hablaba de paz, los ataques no pararon. Es más, denunciaron que el pasado domingo, apenas terminó el supuesto plazo, Rusia lanzó el ataque aéreo más violento de todo el año: 71 misiles balísticos y 450 drones llovieron sobre las ciudades ucranianas, destruyendo plantas eléctricas y dejando ciudades enteras a oscuras en medio de un frío polar insoportable.
La bronca de Kiev
Para los ucranianos, la "semana de paz" de la que habla Trump fue en realidad una trampa táctica. Acusan a Moscú de usar esos días para rearmarse y acumular municiones para el golpe masivo del 3 de febrero. "No fue una tregua para la paz, fue una pausa para cargar las armas", señalaron desde el entorno de Zelenski.
Siguen charlando en Abu Dabi
Pese a los bombardeos, los enviados de EE. UU., Rusia y Ucrania siguen viéndose las caras en los Emiratos Árabes Unidos. Es la segunda vuelta de negociaciones para ver si encuentran una salida a esta guerra que ya lleva cuatro años y no da respiro. Por ahora, mientras en los despachos hablan de acuerdos, en las calles de Ucrania se sigue sufriendo el rigor del invierno y de los misiles.
