El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración evalúa una eventual “toma de control amistosa” de Cuba, en declaraciones realizadas ante la prensa desde la Casa Blanca.
“El Gobierno cubano está hablando con nosotros y se encuentra en serios apuros. No tienen dinero. Ahora mismo no tienen nada, pero están hablando con nosotros y quizá llevemos a cabo una toma de control amistosa de Cuba”, expresó el mandatario, sin ofrecer precisiones sobre el alcance jurídico, político o institucional de la propuesta.
Trump agregó que el secretario de Estado, Marco Rubio, “está tratando el asunto a un nivel muy alto”, aunque no detalló con qué funcionarios o bajo qué formato se desarrollan esas conversaciones.

Alcance y falta de definiciones
La expresión “toma de control amistosa” no tiene antecedentes formales en la práctica diplomática reciente entre ambos países. El presidente no especificó si se refería a un acuerdo bilateral, a una transición política consensuada o a un esquema de cooperación reforzada condicionado a reformas internas en la isla.
Tampoco se informó si una eventual iniciativa requeriría aprobación del Congreso estadounidense o el encuadre en organismos multilaterales, ni si existiría algún tipo de cronograma o documento en negociación. Hasta el momento, no hubo una respuesta oficial pública del gobierno cubano.

