La llegada de nuevos colectivos a la flota de Santa Ana, que comenzarán a prestar servicio en las distintas líneas del transporte urbano de San Salvador de Jujuy, representa un nuevo paso en el proceso de modernización de la empresa. Detrás de cada unidad, sin embargo, también hay historias de trabajadores que fueron protagonistas de ese crecimiento.
Una de ellas es la de Marcelo Senger, quien hace 23 años forma parte de Santa Ana, prácticamente desde que la empresa inició sus operaciones en la provincia. Durante más de dos décadas vio transformarse el transporte urbano jujeño desde el asiento del conductor y acompañó a miles de pasajeros en cada recorrido.
Para Marcelo, el volante dejó hace tiempo de ser solo una herramienta de trabajo. Hoy representa una parte importante de su vida y de una historia compartida con una empresa que, asegura, creció junto a sus trabajadores.
"Los primeros recorridos eran entre Malvinas y Huaico. Éramos pocos, pero había muchas ganas de crecer", recuerda con una sonrisa.
Crecer junto a la empresa
Marcelo no solo acumuló kilómetros. También fue testigo del crecimiento de una empresa que pasó de sus primeros recorridos urbanos a convertirse en una referencia del transporte de pasajeros en la provincia.
Todavía recuerda una frase que escuchó de don Jorge, uno de los impulsores del proyecto, "él siempre decía que íbamos a seguir creciendo. En ese momento éramos muy poquitos, pero cumplió con lo que prometió. Hoy da orgullo ver todo lo que logró la empresa y saber que uno fue parte de ese camino."

El valor de una sonrisa
Después de tantos años al volante, Marcelo aprendió que no todo depende del tránsito o del estado de las calles. Muchas veces, dice, la diferencia la hace un pasajero.
"Hay días en los que uno puede venir complicado por alguna situación, pero un pasajero que sube con buena onda, que saluda o simplemente sonríe, te cambia el ánimo. Esas cosas ayudan mucho para seguir tranquilo y hacer mejor el trabajo", subrayó el trabajador del volante.
Cuando habla de las nuevas unidades que incorporó Santa Ana, Marcelo no piensa solamente en tecnología o comodidad.
Habla de responsabilidad.
"Siempre les digo a los compañeros que cuiden los coches nuevos. Cada uno tiene una unidad a cargo y pasamos medio día arriba del colectivo. Si uno la cuida, trabaja cómodo, tranquilo y seguro."
Después de tantos años, reconoce que el colectivo dejó de ser solamente un vehículo, "es parte de tu vida."
Más que un trabajo
Historias como la de Marcelo explican por qué algunos oficios se construyen con el paso del tiempo.
Durante 23 años transportó a miles de jujeños hacia sus trabajos, escuelas, hospitales o encuentros familiares.
Mientras la ciudad cambiaba y Santa Ana seguía creciendo, él continuó haciendo lo mismo de siempre: abrir la puerta, recibir a cada pasajero y conducir con la misma responsabilidad del primer día.
Porque detrás de cada recorrido también viajan las historias de quienes hacen posible que el transporte público funcione todos los días.