Conmoción por la muerte de un niño en Chubut: el caso reaviva el antecedente de la Ley Lucio
La muerte de Ángel, un niño de 4 años en Comodoro Rivadavia, generó conmoción y volvió a poner en agenda el debate sobre la protección de niños, niñas y adolescentes en el país. El caso, que es investigado por la Justicia, reavivó comparaciones con el crimen de Lucio Dupuy, ocurrido en 2021.
Ángel había sido restituido a su madre por decisión judicial en noviembre de 2025, pese a advertencias del entorno paterno sobre posibles situaciones de violencia. El domingo pasado, la mujer lo trasladó al hospital con un cuadro de paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, el informe preliminar de la autopsia reveló la presencia de lesiones internas en la cabeza, lo que abrió nuevas líneas de investigación.
La causa avanzó con allanamientos en la vivienda de la madre y medidas de prueba para determinar posibles responsabilidades. También se analiza el rol del entorno familiar y las condiciones en las que vivía el menor.
El caso remite inevitablemente al asesinato de Lucio Dupuy, el niño de 5 años que fue víctima de su madre y la pareja de esta en Santa Rosa. A raíz de ese hecho, se sancionó la llamada Ley Lucio, que establece capacitaciones obligatorias para funcionarios públicos y protocolos de actuación para prevenir la violencia contra menores.
Esa normativa creó un plan federal orientado a fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo y mejorar la intervención de organismos estatales en casos de vulneración de derechos.
Mientras avanza la investigación por la muerte de Ángel, el caso vuelve a exponer interrogantes sobre el funcionamiento del sistema de protección de la niñez y la necesidad de garantizar medidas eficaces para prevenir situaciones de violencia.