Flybondi acuerda suspensiones rotativas y busca evitar una crisis mayor mientras opera con solo tres aviones
La compañía aérea Flybondi atraviesa uno de los momentos más complejos desde el inicio de sus operaciones en Argentina. Con solo tres de sus trece aviones en servicio y tras semanas marcadas por cancelaciones, demoras y problemas operativos, la empresa logró un principio de acuerdo con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF) para implementar suspensiones rotativas de personal.
El entendimiento, que todavía debe ser homologado por la Secretaría de Trabajo, establece un esquema de suspensiones colectivas con una garantía del 70% de los ingresos para los trabajadores afectados. El objetivo es sostener la estructura laboral mientras la compañía intenta recuperar parte de su capacidad operativa.
Una flota reducida y operaciones al límite
La situación de Flybondi se agravó durante las últimas semanas. Según trascendió, el lunes pasado llegó a operar en Aeroparque con una sola aeronave disponible y actualmente mantiene apenas tres aviones activos.
Desde la empresa apuntan a elevar ese número hasta ocho aeronaves en los próximos meses, aunque la recuperación dependerá de la incorporación efectiva de nuevos equipos y de la normalización de los contratos de leasing.
La crisis también impactó directamente sobre la plantilla laboral. Distintas fuentes del sector estiman que la empresa cuenta actualmente con alrededor de 1.200 empleados, luego de que unos 300 trabajadores aceptaran retiros voluntarios impulsados por la compañía.
Cambios en la conducción de la empresa
El complejo escenario operativo también provocó movimientos en la estructura directiva.
Entre las salidas recientes figura la de Paz Lovisolo, quien había asumido como CEO en febrero de este año en reemplazo de Mauricio Sana. Mientras tanto, la gestión operativa quedó bajo la órbita de Leonel Dopazo, actual gerente de Operaciones.
La empresa inició una etapa de reestructuración luego del cambio accionario registrado a mediados de 2025, cuando el fondo Cartesian dejó de ser el principal inversor y el control pasó a manos de COC Global Enterprise, liderada por el empresario Leonardo Scatturice.
Un ambicioso plan que no logró despegar
Tras el cambio de propietarios, Flybondi había anunciado un plan de expansión que contemplaba la incorporación de 35 aeronaves Airbus y Boeing, con la intención de aumentar su flota un 230% en los siguientes cuatro años.
Sin embargo, los problemas comenzaron a profundizarse desde fines de 2025 debido a retrasos en la llegada de aviones alquilados y una creciente cantidad de cancelaciones. La situación motivó incluso intervenciones de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que labró actas de infracción por suspensiones de vuelos sin previo aviso a los pasajeros.
Más de 350.000 pasajeros afectados
Los números reflejan la magnitud de la crisis.
De acuerdo con datos de la consultora Adventus, entre junio de 2025 y mayo de 2026 Flybondi canceló más de 2.500 vuelos, afectando a más de 350.000 pasajeros.
Solo durante mayo de este año, la aerolínea registró una puntualidad del 26,64%, mientras que las cancelaciones alcanzaron el 46,93% de los vuelos programados.
La comparación con sus competidores evidencia la diferencia operativa:
- Aerolíneas Argentinas: 89,77% de puntualidad y 0,56% de cancelaciones.
- JetSmart: 90,13% de puntualidad y 0,32% de cancelaciones.
- Flybondi: 26,64% de puntualidad y 46,93% de cancelaciones.
Expectativa por la recuperación
Mientras avanza la homologación del acuerdo laboral, Flybondi apuesta a recuperar parte de su flota para estabilizar las operaciones y reducir el impacto sobre pasajeros y trabajadores.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si la compañía logra revertir una crisis que afecta tanto a su funcionamiento interno como a la confianza de los usuarios del mercado aerocomercial argentino.