El salario mínimo perdió más del 40% de su poder de compra durante la gestión de Javier Milei
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) acumuló una pérdida superior al 40% de su poder adquisitivo desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, de acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA).
El estudio sostiene que, pese a los incrementos nominales otorgados durante este período, la evolución de los salarios mínimos quedó por debajo de la inflación acumulada, provocando un marcado deterioro del ingreso real de quienes perciben esta remuneración como referencia.
El menor nivel en décadas
Según el informe, el salario mínimo atraviesa uno de los momentos de mayor deterioro desde que existen registros comparables.
El documento señala que la pérdida del poder de compra supera el 40% respecto de diciembre de 2023 y ubica al SMVM en valores reales similares a los registrados durante otras etapas de crisis económica.
Los investigadores atribuyen esta caída a la aceleración inflacionaria registrada durante los primeros meses del actual Gobierno y al desfase entre los ajustes salariales y la evolución de los precios. (BAE Negocios)
Un salario que perdió capacidad para cubrir necesidades básicas
El estudio remarca que el deterioro del salario mínimo impacta especialmente sobre los trabajadores de menores ingresos y también sobre diversas prestaciones sociales que utilizan al SMVM como referencia para su cálculo.
Además, advierte que la pérdida de poder adquisitivo limita la capacidad de consumo de los hogares y reduce el alcance del salario para cubrir bienes y servicios esenciales.
El debate por las actualizaciones
El informe se conoció en un contexto en el que continúa el debate sobre la política de actualización del salario mínimo y el mecanismo utilizado para definir sus incrementos.
Desde distintos sectores sindicales vienen reclamando una recomposición que permita recuperar parte del poder adquisitivo perdido, mientras que el Gobierno sostiene una política orientada al equilibrio fiscal y al descenso de la inflación.
La evolución del salario mínimo seguirá siendo uno de los principales indicadores para medir el impacto de la recuperación económica sobre los ingresos de los trabajadores durante los próximos meses.