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Se desplomó la confianza del consumidor en julio: cayó más de 12% y marcó su peor retroceso del año

El Índice de Confianza del Consumidor registró una fuerte baja durante julio y reflejó un deterioro en las expectativas económicas de los hogares argentinos. La caída fue generalizada en todas las regiones y niveles de ingresos.
Cayó el índice de confianza del consumidor .
23-07-2026
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La confianza de los consumidores argentinos sufrió un fuerte retroceso en julio. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró una caída superior al 12% respecto del mes anterior, lo que representa el descenso mensual más pronunciado del año y evidencia un deterioro en las expectativas económicas de la población.

El informe fue elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, que desde hace más de dos décadas mide la percepción de los hogares sobre su situación económica y las perspectivas del país.

Una caída generalizada

Según el relevamiento, el indicador mostró una baja superior al 12% en comparación con junio y también se ubicó por debajo de los niveles registrados en el mismo período del año pasado.

El deterioro alcanzó a prácticamente todos los componentes del índice, incluyendo:

  • La percepción sobre la situación económica personal.
  • La evaluación de la economía nacional.
  • Las expectativas para los próximos meses.
  • La predisposición para adquirir bienes durables e inmuebles. (Noticias Argentinas)

Impacto en todas las regiones

El informe también señala que la caída se verificó en las distintas regiones del país, aunque con diferentes niveles de intensidad.

Asimismo, el retroceso alcanzó tanto a hogares de ingresos altos como de ingresos medios y bajos, reflejando un escenario de mayor cautela frente a las decisiones de consumo e inversión familiar. (Noticias Argentinas)

Un indicador seguido de cerca

El Índice de Confianza del Consumidor es considerado uno de los principales termómetros para anticipar el comportamiento del consumo privado, uno de los motores de la actividad económica.

Cuando las familias perciben un deterioro de la situación económica o muestran menor optimismo respecto del futuro, suelen postergar compras importantes y reducir el gasto, lo que puede impactar directamente sobre distintos sectores del comercio y los servicios.