La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió este jueves avanzar con un nuevo plan de lucha contra el Gobierno nacional, aunque descartó la posibilidad de realizar un paro de 36 horas. En cambio, la central obrera impulsará un esquema de protestas sectoriales y rotativas inspirado en el denominado "modelo francés" de huelgas.
La decisión fue adoptada durante una reunión del Consejo Directivo de la CGT realizada en la sede de Azopardo, donde prevaleció la postura de implementar medidas sostenidas en el tiempo, similares a las que se llevaron adelante en Francia en 2023 contra la reforma jubilatoria impulsada por el presidente Emmanuel Macron.
El plan contempla la realización de asambleas, movilizaciones, acciones en la vía pública y campañas de difusión en los medios de comunicación, con el objetivo de culminar en un paro nacional cuya fecha aún no fue definida.
El cotitular de la CGT, Jorge Sola, explicó que las medidas serán coordinadas junto a las dos CTA y se definirán en un plenario de secretarios generales y regionales de todo el país. Además, indicó que las acciones se pondrían en marcha una vez finalizado el Mundial de Fútbol, por lo que podrían concretarse a partir de agosto.
Durante el encuentro también se acordó avanzar en la construcción de un programa político de cara a las elecciones de 2027 y se convocó a distintos sectores afectados por las políticas oficiales, entre ellos jubilados, estudiantes y personas con discapacidad, para sumarse al plan de acción.
Por otra parte, la central sindical resolvió solicitar a cada gremio que recurra a la Justicia para impugnar aspectos de la Ley de Modernización Laboral vinculados a la vigencia de los convenios colectivos de trabajo.
Desde la CGT señalaron que las futuras medidas buscarán consolidar una estrategia de reclamo sostenida y coordinada frente a las reformas impulsadas por el Gobierno nacional.


