Durante 2025, los argentinos compraron US$26.108 millones en los bancos, impulsados principalmente por la eliminación del cepo cambiario para ahorristas y por distintos escenarios de incertidumbre económica y política. Así se desprende del último balance cambiario publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que incluye los datos correspondientes a diciembre y el acumulado anual.
Según el informe oficial, las operaciones se aceleraron a partir de abril, cuando el Gobierno anunció el levantamiento de buena parte de las restricciones para la compra de dólares. Hasta noviembre, las adquisiciones acumulaban US$23.922 millones, mientras que en diciembre los ahorristas compraron US$2186 millones, un monto que suele incrementarse en ese mes por la cercanía de las vacaciones.
El pico mensual de compras se registró en septiembre, cuando alrededor de 1,8 millón de personas se dolarizaron en los bancos por US$5080 millones, en un contexto marcado por la incertidumbre electoral tras el triunfo del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires.

Desde el BCRA aclararon que no todo el dinero comprado se destina al atesoramiento, ya que parte de esos fondos permanece depositada en cuentas locales o se utiliza para cancelar consumos en moneda extranjera con tarjetas. A esto se suman los pagos de bienes y servicios al exterior, que incluyen turismo, suscripciones digitales y compras realizadas vía courier.
De acuerdo al detalle mensual publicado por el organismo, en el primer trimestre de 2025 apenas se compraron US$20 millones, debido a que los ahorristas aún estaban alcanzados por el cepo. Con la flexibilización de las restricciones, la demanda se incrementó: en abril se compraron US$2048 millones; en mayo, US$2262 millones; en junio, US$2416 millones; en julio, US$3408 millones; en agosto, US$2422 millones; en octubre, US$4669 millones; en noviembre, US$1597 millones; y en diciembre, US$2186 millones.
El informe del BCRA remarcó que estas compras brutas de billetes no necesariamente implican formación de activos externos, ya que el destino final de los dólares puede ser diverso dentro del sistema financiero local.