Política

Macri negociará con el radicalismo la fórmula presidencial

El Presidente le ofrecería a la UCR la vicepresidencia, para evitar fugas hacia Lavagna.

02-04-2019

Aunque no dejan de fastidiarlo los cuestionamientos que escucha desde las propias filas de Cambiemos, el presidente Mauricio Macri está dispuesto a enviar una señal contundente para zanjar las diferencias en el ingreso a la recta electoral: por primera vez habilitó a sus dirigentes de mayor confianza a ofrecer abrir la fórmula presidencial y ceder el cargo de vicepresidente al radicalismo.

Se trata de un gesto que Macri se resistía a dar, pese al reclamo creciente de dirigentes de la UCR por conseguir mayor influencia en la mesa de decisiones. De hecho, cuando comenzó a sonar el nombre de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, para ocupar ese lugar, la explicación que dieron desde el entorno presidencial para descartar esos rumores se basaban en el impacto en la coalición de Cambiemos que podía generar "abrir" la fórmula presidencial y desplazar a Gabriela Michetti para elegir a otra figura macrista pura.

Los reclamos radicales lejos estuvieron de disiparse y el agravamiento de la crisis cambió el escenario. En febrero, Macri evaluó también la posibilidad de abrirle la interna a la UCR, pero hoy -con Macri en caída en las encuestas- no parece una opción. En cambio, entregar el cargo de vicepresidente comenzó a tomar forma en las últimas semanas. Y el punto máximo de presión se dio durante la visita que hizo a Casa Rosada el histórico operador del radicalismo Enrique “Coti” Nosiglia, quien -como contó Perfil- planteó que el jefe de Estado debía rodearse de un vice radical para acallar el fuego cruzado interno.

El pedido del "Coti" fue evaluado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien al mismo tiempo redobla sus esfuerzos por despejar cualquier duda respecto a que Macri va a ir por la reelección y de que no hay ninguna posibilidad de que se apele al "Plan V", es decir a la candidatura de María Eugenia Vidal, cuya eventual postulación entusiasma por igual a empresarios desencantados con el Presidente, líderes de opinión y -por lo bajo- hasta a dirigentes del propio oficialismo.

Aunque también rechazaba la idea de que el vice fuera radical, y en su entorno repetían como un mantra "equipo que gana no se toca" -para sostener que Michetti tenía más acciones para intentar renovar su cargo-, el jefe de Gabinete es consciente que abrir la fórmula presidencial tendría un doble efecto: no sólo sellaría el respaldo radical y despejaría rumores de fugas y saltos hacia el lavagnismo, sino que evitaría que se siguiera alimentando el pedido del "Plan V" que tanto lo inquieta.

En este contexto, durante el fin de semana, Peña se puso al frente de la convocatoria a los gobernadores radicales, Alfredo Cornejo (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes) a una cumbre para el próximo lunes en Casa Rosada, en la que también estarán Vidal, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Allí, por primera vez, estará sobre la mesa de discusión la vicepresidencia. El llamado fue bien recibido por los correligionarios. Incluso confirmó asistencia el propio Cornejo, quien está enojado porque un macrista le planteará una interna al candidato que ungió para reemplazarlo en Mendoza.

La fecha de la cumbre no tiene otra explicación que la intención del Gobierno de anticiparse y dotar de una excusa fuerte a los radicales que defienden la continuidad en Cambiemos, de cara a la Convención Nacional de la UCR, aún sin fecha y cuyo desenlace es temido en el PRO. La frase de Federico Storani, que expuso que "no sería una locura que la UCR rompa con Cambiemos para apoyar a Lavagna", todavía retumba en Casa Rosada.

La propuesta de que un radical acompañe a Macri en la fórmula tendrá una letra chica que, ahí sí, el Gobierno no va a negociar: "No puede ser un 'tapado'. Tiene que ser un primera línea y que también complemente bien a Mauricio", expusieron desde Balcarce 50. "Un gobernador o (Martín) Lousteau", precisaron.

Desde el radicalismo, más que el cargo, pretenden tener mayor injerencia en la toma de decisiones. "No puede ser que se cocine todo entre dos personas y después tengamos que salir a poner la cara nosotros y a defender cosas sobre las que ni siquiera pudimos decir en privado que no estábamos de acuerdo", expuso un importante hombre de la UCR. Otro planteó dudas sobre la economía y pidió "un plan menos ortodoxo para salir de la crisis".

Fuente: Clarín.

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