Un estudio realizado por la Universidad de Stanford y el Massachusetts Institute of Technology reveló que ver videos cortos en redes sociales como TikTok, Instagram o YouTube produce en el cerebro un efecto similar al de las máquinas tragamonedas.
La investigación, que analizó el comportamiento de más de 50.000 usuarios en distintos países, explica que el sistema de “scroll infinito” funciona con un modelo de recompensa variable: la mayoría de los videos no generan interés, pero algunos provocan sorpresa, risa o emoción, lo que libera dopamina y motiva a seguir deslizando la pantalla en busca del próximo contenido atractivo.
Según el estudio, un usuario decide en menos de 1,8 segundos si un video le interesa o no. Este ritmo constante de estímulos rápidos puede agotar la corteza prefrontal, la región del cerebro vinculada al autocontrol y la toma de decisiones.
Además, los investigadores detectaron que después de 30 minutos de exposición a videos cortos puede disminuir la retención de información a corto plazo y aparecer lo que denominan “niebla cerebral”, acompañada de fatiga mental y dificultad para mantener la atención.
Los especialistas advierten que el impacto puede ser mayor en niños y adolescentes, ya que se encuentran en etapas clave del desarrollo cerebral. El consumo excesivo de este tipo de contenido puede reforzar la búsqueda de gratificación inmediata y dificultar la concentración en actividades cotidianas fuera de las pantallas.
Mientras tanto, las plataformas defienden el uso de herramientas de “bienestar digital” para limitar el tiempo de uso, aunque los investigadores señalan que estas opciones son voluntarias y poco utilizadas por los usuarios.


