Una familia oriunda de Santa Fe denunció haber sido víctima de una estafa vinculada a un alquiler turístico en la costa bonaerense. El engaño no solo les hizo perder una importante suma de dinero, sino que además derivó en una burla directa por parte de los delincuentes, quienes les enviaron una selfie tomada desde una cárcel.
Todo comenzó cuando, a través de redes sociales, acordaron el alquiler de una vivienda en la localidad de Santa Elena, en las afueras de Mar del Plata. Como condición para asegurar la reserva, transfirieron alrededor de 210 mil pesos a quien se presentaba como propietario del inmueble.
El fraude quedó al descubierto cuando la familia arribó al domicilio pactado. Allí, una vecina les explicó que la casa pertenecía a un familiar suyo y que no estaba en alquiler. Alarmados, intentaron comunicarse con la persona que había recibido el dinero, pero no obtuvieron respuesta.
Minutos después, ocurrió lo más insólito: los supuestos dueños les enviaron una foto tomada dentro de una celda, en la que se los veía riendo, confirmando que todo había sido una estafa.
Según relató una de las damnificadas, intentaron radicar la denuncia en una comisaría de la zona, pero se encontraron con una respuesta desalentadora. “Nos dijeron que no podían rastrear el número ni hacer nada. Incluso se rieron”, contó. La familia asegura que contaban con comprobantes de transferencia, el nombre del destinatario y perfiles en redes sociales que coincidían con quienes enviaron la imagen desde la cárcel.
“Fue una burla doble: primero de los presos y después de quienes deberían ayudarnos”, expresó la mujer.


