Opinión

El algoritmo del odio vs. Argentina

Opinión de Claudia Figueroa

Opinión de Claudia Figueroa - Jueves 23 de julio
Opinión de Claudia Figueroa - Jueves 23 de julio redes

Claudia Figueroa por Claudia Figueroa | 23-07-2026 07:10

Hay momentos en que la realidad supera cualquier análisis político. La indignación y la impotencia se convierten entonces en el motor obligado de la escritura, alimentada por los colores que lleva nuestra piel, los colores de la patria.

Lo que en el Mundial de Fútbol 2026 arrancó como una simple estrategia de métricas en las redes, explotó de la peor manera. La Selección Nacional, campeona del mundo 2022, favorita a donde vaya por convocatoria, por pasión y por el ruido ensordecedor que genera su hinchada -argentinizando cada rincón del planeta-, se convirtió en el blanco perfecto de los creadores de contenido más masivos del mundo. Buscaban clics, visualizaciones e interacción fácil y terminaron orquestando una campaña de descrédito tan sistemática como peligrosa.

El salto de la pantalla a la calle fue brutal. Pasaron de la chicana digital a las agresiones físicas, sumando teorías conspirativas sobre el desempeño de la Scaloneta y terminando por condenar a nuestro país como el más "racista" -a nosotros, los que apodamos "negro" al amigo-.

La oleada de insultos fue creciendo de manera abismal y, en ese escenario, figuras del espectáculo que jamás pisaron suelo argentino -y otros que sí disfrutaron de las delicias nacionales y de la calidez de su gente- se lanzaron a criticarnos, ignorando por completo a una Nación que consagró jurídicamente en su Constitución la apertura incondicional para "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". Desconocen a un pueblo que rinde homenaje al Sgto. Cabral -el heroico soldado afrodescendiente que dio su vida por San Martín en la batalla de San Lorenzo- y que honra a la Madre de la Patria, María Remedios del Valle, la mujer de color cuya figura se estampa hoy en nuestra moneda.

Ya no es sólo manchar el fútbol; es una operación de estigmatización cultural que usa el deporte como excusa. Disparan contra un país que brinda educación y salud gratuitas, el que cobijó a los españoles en la posguerra, a los venezolanos que huyeron de su patria, a bolivianos, peruanos, brasileros, paraguayos y de otros países que estudian gratuitamente en nuestras universidades, y a miles de inmigrantes que eligieron quedarse aquí por un millón de motivos. Un país donde las diferencias no son por credo ni por raza, sino que se debaten sobre la política partidaria o se enfrentan en la pasión futbolera, muy pero muy lejos de la discriminación sistemática.

Ahora, muchos se han sumado como adalides del desprecio, colgados de la tendencia, emitiendo juicios de razón y justicia de un pueblo que jamás entenderían y utilizando nuestro fervor popular para instalar un relato a la medida de sus propios prejuicios.

Argentina es: un mate compartido, un asado, un vino sobre la mesa y un fernet con los amigos. Es pura intensidad, amistad, diversidad y esa libertad innegable que tenemos y defendemos. Son las Malvinas, es la celeste y blanca, es Diego y es la magia de Leo llevando a toda la Selección en el alma. Es el orgullo irrenunciable de sentir la sangre caliente en las venas. Tal vez el resto del mundo en el fondo sienta envidia y jamás termine de entenderlo, pero nuestra identidad es única, inquebrantable e imposible de igualar.

Temas relacionados