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El informe que condena la actitud de Milei

Opinión de Claudia Figueroa

Columna de Opinión de Claudia Figueroa - Lunes 2 de junio de 2025
Columna de Opinión de Claudia Figueroa - Lunes 2 de junio de 2025 Somos Jujuy

Claudia Figueroa por Claudia Figueroa | 02-06-2025 07:51

La CIDH alertó sobre el deterioro de la libertad de expresión en Argentina y dejó a descubierto la falta de obediencia a “el Jefe"

"Un deterioro acelerado del ambiente para el ejercicio de la libertad de expresión en la Argentina, caracterizado por la baja tolerancia del Poder Ejecutivo hacia las críticas y los procesos deliberativos". Este contundente párrafo proviene de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) de la OEA. El informe, además, revela que las autoridades del Estado pronuncian discursos estigmatizantes en contra de periodistas y medios de comunicación. Esta práctica, según la CIDH, no solo limita la libertad de expresión sobre asuntos de interés público, sino que también contraviene el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Peor aún, advierten, constituyen "un uso abusivo de los mecanismos judiciales".

La situación se agrava y golpea directamente la imagen del gobierno libertario. A Javier Milei, en apariencia, no le disgustan las críticas; sin embargo, sí le molesta ser cuestionado por un organismo internacional alineado con Washington. Y en el centro de esta tormenta, una figura clave emerge como protagonista de los recientes traspiés: Karina Milei, " el Jefe" y principal operadora política del Presidente, quien esta semana enfrentó más de un dolor de cabeza.

Primero, la Secretaria General de la Presidencia protagonizó un tenso episodio en Misiones. En el marco de una visita para impulsar las candidaturas locales de La Libertad Avanza junto a Martín Menem, Karina Milei fue recibida por una fuerte protesta de productores yerbateros y otros sectores. Los manifestantes, indignados, expresaron su descontento con cánticos e insultos, obligando a la hermana del presidente a retirarse rápidamente con custodia y, según los reportes, a suspender su agenda y regresar a Buenos Aires. Este incidente puso en evidencia la creciente distancia entre el discurso oficial y la realidad social que se vive en el interior del país, un territorio donde el descontento empieza a hacerse sentir con fuerza.

A este revés en el plano político-territorial se sumó una complicación judicial inesperada. El fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación por el denominado "Criptogate" o caso $LIBRA, solicitó recientemente a las compañías telefónicas que entreguen información detallada sobre los celulares de Javier Milei y su hermana Karina. El objetivo de esta medida es crucial: busca entrecruzar datos y reconstruir comunicaciones clave, especialmente aquellas previas al controvertido lanzamiento de la criptomoneda $LIBRA. Este pedido judicial no solo arrastra directamente a Karina Milei, la principal responsable de la agenda y los círculos de confianza del Presidente, a un presunto esquema de estafa, sino que expone la vulnerabilidad de una figura que hasta ahora se consideraba intocable.

Estos "traspiés", sumados a la contundente condena de la CIDH, no hacen más que acentuar la fragilidad de una gestión que se autoproclama "antipolítica". La figura de Karina Milei, hasta ahora la gran arquitecta detrás del poder, se ve ahora expuesta a un escrutinio público y desafíos que van más allá de la gestión interna, enfrentando la calle, la justicia y los organismos internacionales. ¿Representan estos hechos un desgaste inminente de la dupla presidencial y un signo de que ella comienza a sentir el peso de la realidad política y social?

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