Opinión
COLUMNA DE OPINIÓN

Elecciones en Jujuy: la democracia en modo ahorro

Opinión de Claudio Gareca, docente en Ciencia Política
elecciones provinciales 11 de mayo de 2025 Somos Jujuy
Claudio Gareca 13-05-2025
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Las elecciones legislativas de medio término en Jujuy dejaron más preguntas que certezas. Si bien los números oficiales marcan ganadores y perdedores, hay un dato que sobresale por encima de todos y debería preocupar a la dirigencia política en su conjunto: la participación electoral cayó un 5,5% respecto a comicios anteriores. Un descenso que no es una simple variación estadística, sino el reflejo de un desencanto creciente, de una ciudadanía que mira la política con apatía, desconfianza o directamente desinterés.

Este fenómeno, que se repite a nivel noa, podría estar consolidando lo que muchos especialistas definen como una democracia de baja intensidad, elecciones que se celebran en tiempo y forma, pero donde la legitimidad de la representación se erosiona lentamente. Si la política no conecta con la sociedad, si no interpela ni moviliza, el resultado es una democracia que funciona en piloto automático.

El oficialismo: orden y dispersión ajena

El Frente oficialista, hoy, Jujuy Crece volvió a imponerse. Y no por mérito propio exclusivamente, sino por la ya conocida combinación de recursos, estrategia de colectoras y una oposición fragmentada que no logra construir alternativa. Carlos Sadir revalida su conducción con quorum propio, blindando la legislatura para los próximos dos años.

En ese escenario la dispersión es funcional al poder, y el oficialismo lo sabe. A eso se suma un dato estructural: el manejo de los recursos siempre marca diferencias a la hora de militar, comunicar y fiscalizar.

La Libertad Avanza: cuando el fuego de redes no alcanza.

El fenómeno libertario, que sacudió la política argentina en 2023, mostró en Jujuy sus límites en clave territorial. Divididos en tres listas, con poco oficio electoral, pagó caro su inexperiencia. Luz amarilla encendida: si no hay unidad, formación y anclaje local, el capital nacional no alcanza para imponerse en las provincias.

El resultado deja una advertencia hacia octubre, el discurso libertario anclado solo en Nación no alcanza. La política local requiere presencia en territorio, estructura, y propuestas adaptadas a las problemáticas provinciales. Sin eso, lo que en redes parece un tsunami, en las urnas apenas si es una ola.

PJ una interna sin resolver que no repara, sino que expone.

Ésta elección funcionó como una bisagra para el Peronismo, que no articuló, sino que acentuó fracturas internas, lejos de ordenar el tablero. Los números fueron “magros” para todos los espacios peronistas, pero más importante aún, no fueron solo bajos en términos cuantitativos, sino simbólicamente demoledores para un partido históricamente vertebrador del poder en la provincia.

El mensaje de las urnas: rechazo al pasado sin propuesta de futuro

La lectura de que “los jujeños no quieren peronismo, pejotismo ni ningún ismo” debe entenderse más allá del rechazo nominal, lo que se castiga es la falta de renovación real, de proyecto y de vínculo con la ciudadanía. El peronismo jujeño no solo compite fragmentado, sino desconectado, sin un relato propio que lo posicione frente a los desafíos locales concretos.

Una estructura sin cimientos: La institucionalidad básica del PJ no es menor. Sin reglas claras, liderazgos reconocidos ni organización funcional, el peronismo local queda atrapado en una lógica que no logra ordenarse hacia dentro, sigue expulsando figuras hacia afuera, alimentando subestructuras y candidaturas marginales que terminan por diluir cualquier competitividad general.

Sin octubre a la vista

No solo por los porcentajes alcanzados, sino porque lo que quedó al desnudo es que el PJ jujeño carece hoy de la musculatura para disputar poder real en una elección general. De cara a octubre, el mayor desafío del justicialismo no es unir listas, es reconstruir sentido político y confianza social en un territorio donde hace tiempo dejó de ser mayoría.

Conclusión: más que votar, hay que representar

El retroceso en la participación es un grito silencioso. No es solo que se votó menos, es que se cree menos en lo que se vota. En un año clave a nivel nacional, donde el gobierno busca refrendar su rumbo económico y político, Jujuy actúa como termómetro anticipado, la legitimidad ya no se mide solo en votos, sino en la capacidad real de representar intereses y conectar con la ciudadanía.

La dirigencia, oficialista y opositora, deben tomar nota. No alcanza con ganar si se pierde la confianza social. La democracia necesita más que números, necesita sentido.