Opinión
COLUMNA DE OPINIÓN

Elecciones en Jujuy: entre la fragmentación caótica y el continuismo disfrazado

Opinión de Claudio Gareca, docente en Ciencias Políticas
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Claudio Gareca 02-05-2025
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Jujuy se encamina a una elección legislativa de medio término que, aunque a priori parece menor, esconde múltiples claves sobre el deterioro del sistema político provincial. A la apatía ciudadana, la híperfragmentación de la oferta electoral y la aparición de outsiders, se suma un dato central: la política jujeña parece estar atrapada entre la inercia del oficialismo, la crisis crónica del peronismo y un fenómeno libertario que aún no logra transformarse en alternativa real.

Fragmentación sin conducción

Once frentes, más de 3.000 candidaturas y 322 cargos en juego. El número impresiona, pero no ilusiona. En lugar de ser sinónimo de pluralismo, esta sobreoferta expresa una dispersión caótica y desorganizada que termina reforzando el statu quo. La regla del 5% del piso electoral, por cierto, muy alta, como umbral de acceso para obtener bancas tanto en la legislatura como en los concejos deliberantes, impone un filtro duro que deja afuera a buena parte de las fuerzas, salvo que logren una estructura territorial sólida o una campaña excepcional. Pero nada de eso parece estar ocurriendo.

En este contexto, se consolida una paradoja: el oficialismo llega menos por mérito propio que por la imposibilidad del resto de construir algo competitivo. La competencia real está viciada desde su origen.

La Libertad Avanza: narrativa sin anclaje territorial

El efecto Milei existe. Pero el aterrizaje de La Libertad Avanza en Jujuy es errático. Tres listas libertarias compiten entre sí, fruto de un armado improvisado, con dirigentes poco conocidos, sin experiencia electoral ni discurso local.

La narrativa libertaria —anclada en la macro y centrada en la baja de la inflación— tiene poco impacto cuando se trata de elegir legisladores provinciales o concejales. La falta de propuestas para Jujuy, sumada a su debilidad organizativa en el interior, convierte a LLA en un fenómeno más digital que político. En esta elección, su verdadero desafío no es ganar la cantidad de bancas que se propusieron como meta en un principio: es sobrevivir institucionalmente.

El PJ, una maquinaria oxidada

El PJ jujeño transita una de sus peores crisis. Sin conducción, sin estructura, sin narrativa. Un partido intervenido que no logra resolver ni siquiera su institucionalidad básica. La lista carece de representación sindical, organizaciones sociales y de la figura de algunos intendentes, históricamente claves para su arraigo. Sin haber logrado un consenso mínimo con otros espacios peronistas, hablar de unidad resultó difícil a los interventores, quienes, en su rol de tales, no pudieron unir las partes. Por ello varios sectores decidieron jugar por fuera.  

Quedó en evidencia, que la campora sola no puede conducir la nave del PJ, ya que debió sucumbir a una alianza con quien fue el ex presidente del PJ removido por la intervención del PJ nacional en el año 2023.  Sí, una paradoja, aunque suene difícil de entender.  

El PJ no solo ha perdido poder: ha perdido identidad. Y sin identidad, no hay voto que recuperar.

El oficialismo: recursos, estructura y dispersión como estrategia

En este mapa, el Frente Jujuy Crece que abandonó la marca Cambia Jujuy tras el desgaste que sufrió, juega con ventaja. Maneja la caja, articula con Nación y mantiene presencia territorial. Pero también juega fuerte: despliega una estrategia de colectoras que, en la práctica, resucita viejas formas como la ley de lemas, disimuladas bajo un manto de institucionalidad.

El conflicto con los docentes y el costo político de la reforma constitucional todavía golpean su imagen, pero el oficialismo apuesta a que la dispersión opositora compense esos daños. En campaña, tener tiempo, estructura y dinero vale más que cualquier otro activo.

Conclusión: una democracia atrapada en el corto plazo

La elección en Jujuy no será un faro de renovación. Será, en el mejor de los casos, un reflejo de cómo la política se ha replegado sobre sí misma. Una elección donde los outsiders buscan llamar la atención, los partidos tradicionales no logran reinventarse y el oficialismo gana más por default que por convicción.

Lo que está en juego no es solo quién se queda con las bancas: es la posibilidad de reconstituir un sistema político que hoy parece agotado. Y eso, por ahora, no está en el horizonte.