Opinión

Infraestructura vial: una deuda pendiente que condiciona el crecimiento y desarrollo

Los proyectos viales ofrecen condiciones viables frente a los escenarios climáticos, reducción de costos en materia de transporte y accesibilidad a los distintos mercados.

Alejandro Cuellar - columna
Alejandro Cuellar - columna

15-07-2024 06:00

Sin infraestructura vial, no hay desarrollo social ni económico. La red vial de la provincia de Jujuy debe ser fundamental para el desarrollo y el crecimiento. En este sentido, la política tiene una deuda con los jujeños, respecto de su estructura vial local.

El hecho se confirma en base al relevamiento de las siguientes arterias provinciales en estado de precariedad y abandono: Ruta Provincial 56 Jujuy- La Mendieta; Ruta 13 Río Iturbe-Humahuaca; Ruta 7 Santa Catalina-Rinconada; Rruta 73 tramo Río Grande-Monumento al General Arias; Ruta 35 a la altura Puente de los Payos, Ruta 19 camino a Normenta altura Arroyo Madrejon; Ruta 29 en cercanías del Río Tiraxi y altura Río Tesorero; Ruta 22 Finca El Pongo y Ruta 1 tramo Río Los Alisos-Pongo.

Desde una mirada socioeconómica, los proyectos viales ofrecen condiciones viables frente a los escenarios climáticos, reducción de costos en materia de transporte y accesibilidad a los distintos mercados tanto de cultivos como de productos regionales. En ese contexto, comienza a recrearse el empleo mediante la contratación de trabajadores locales con la correspondiente prestación de salud. La combinación de todos estos elementos contribuye al fortalecimiento de la economía.

El diseño moderno del entramado de carreteras, acompañado por una eficiente logística de mantenimiento, permitiría el desarrollo de un transporte más rápido, seguro y viable económicamente, reduciendo dramáticamente los costos en producción mejorando los niveles de competitividad de las empresas radicadas en la provincia y eventualmente las condiciones óptimas para la radicación de otros emprendimientos.

El desarrollo económico requiere que la dotación vial garantice la seguridad en las carreteras, mediante un esquema de señalización, que se destaque por su claridad para evitar accidentes y reducir la cantidad de siniestros en todo el territorio provincial.

Durante décadas la dirigencia local ha equivocado los criterios de interpretación sobre el concepto de desarrollo por medio de la conectividad de su red vial, mirando hacia otros proyectos no prioritarios, pero sí igualmente millonarios, sin una mirada integral, sino más bien asimétrica, descuidando el desarrollo integral y equilibrado del territorio jujeño.

Es imperioso que el Estado jujeño desarrolle un plan a largo plazo para garantizar que la infraestructura vial se reconstruya, mantenga y renueve en tiempo y en forma.

El ejemplo de Brasil siempre es un espejo para aprender, no para pelearnos con sus autoridades. En materia de obra pública, el Estado “carioca” es un ejemplo eterno en el continente latinoamericano. Una de sus obras de gran envergadura es la Autopista Transamazónica. El proyecto fue pensado con el objetivo de mejorar la movilidad interna y conectar con una extensa red de carreteras, con el propósito de impulsar el desarrollo económico en áreas anteriormente aisladas.

Retomando nuestra realidad, cabe preguntarse: ¿En qué quedó el Proyecto de Infraestructura Vial del Norte Grande? El plan fue lanzado el 28 de octubre de 2022, con el apoyo del Banco Mundial, para incorporar herramientas de gestión vial en cinco provincias del país: Chaco, Santiago del Estero, Jujuy, Tucumán y Salta. Confirmado el lanzamiento de la iniciativa, las Direcciones Provinciales de Vialidad debían contar con la capacidad de analizar las necesidades de inversión en la red.  ¿Todavía lo están analizando?

La política está en un dilema que no logra resolver. Sigue cómoda “administrando” la realidad. Sin embargo, lo que la gente pide es que esa realidad se transforme, no que se administre.

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