Opinión

La batalla de los políticos, la guerra de la gente

Opinión de Claudia Figueroa
opinión de Claudia Figueroa - Lunes 29 de septiembre redes
Claudia Figueroa 29-09-2025
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La denuncia contra el presidente Javier Milei y su jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, no es un simple formalismo legal. Es el reflejo de un quiebre, una alarma que suena fuerte y claro: la política, una vez más, le da la espalda a los más vulnerables.

La excusa de no reglamentar la ley de emergencia en discapacidad por la falta de recursos no solo es un acto de soberbia, es un golpe bajo a miles de familias que dependen del Estado para acceder a tratamientos, terapias y medicamentos. El Gobierno prometió "motosierra", pero la aplicó sobre quienes no tienen cómo defenderse.

La realidad es cruda: mientras en los pasillos del Congreso se debate sobre vetos, DNU y mociones de censura, en las calles, la gente no tiene tiempo para esa "guerra". El drama es diario. Son padres y madres buscando la forma de financiar la terapia de sus hijos, son personas que ven cómo su derecho a la salud y a la dignidad es tomado como un simple número en una planilla de excel.

La situación se repite con los vetos a los hospitales pediátricos, al financiamiento de las universidades y a los ATN para los gobernadores. En cada uno de esos casos, la disputa política tiene consecuencias directas y dolorosas sobre la vida de los argentinos. No son solo leyes; son hospitales que salvan vidas, son universidades que forman profesionales, y son fondos que permiten a las provincias funcionar.

El Congreso, con los gobernadores como pieza clave, se prepara para una nueva ofensiva contra el Gobierno. Y la pregunta que flota en el aire no es si esta vez el Ejecutivo ganará o perderá, sino si ¿En esta batalla de poderes, los políticos abrirán los ojos y se darán cuenta del daño que están causando? Porque mientras ellos se pelean por el poder, la gente real, la que sufre y lucha todos los días, se siente abandonada. Y eso, duele mucho más que cualquier derrota política.