Estás en la Fiesta Nacional de los Estudiantes, en la Ciudad Cultural de San Salvador, aplaudiendo una carroza iluminada. O en el Carnaval de Humahuaca, bailando entre diablos y máscaras. Hay cámaras por todas partes: drones, celulares grabando, fotógrafos capturando cada instante. Parece un recuerdo inolvidable, pero ¿y si esas imágenes se usan para algo más que fotos oficiales? ¿Y si alimentan una inteligencia artificial (IA) que puede reconocerte en cualquier momento o influir en decisiones sobre tu vida? Esto no es ciencia ficción, podría estar pasando ahora mismo. Por eso, es clave entender qué hacen con nuestra información y cómo protegernos en Jujuy, donde la tecnología ya es parte de nuestras tradiciones.
Un artículo reciente La Gaceta de Tucumán alertó sobre el tema: en eventos masivos, como el Lollapalooza en Buenos Aires, las imágenes pueden capturarse sin consentimiento claro y utilizarse para fines desconocidos. Pensá en un dron grabándote en la elección de la Reina Nacional de los Estudiantes. Esa imagen podría entrenar una IA para analizar tus emociones: ¿feliz, cansado, emocionado? O podría venderse a empresas que te bombardeen con publicidad personalizada. Más preocupante aún, podría cruzarse con otros datos para asignarte un “puntaje” invisible que afecte la aprobación de un crédito o una oferta laboral.

Imaginá el Carnaval de los Tekis: miles de jujeños bailando, captados en imágenes que podrían usarse para vigilancia masiva sin nuestro permiso. Y lo peor es que, muchas veces, ni siquiera sabemos lo que aceptamos. En el Lollapalooza, un cartel llamativo decía: “Al ingresar, autorizas ser fotografiado o filmado y renuncias a cualquier reclamo”. Nadie pregunta, nadie objeta, nadie firma nada. La música sigue, y nosotros seguimos bailando. Pero ese aviso podría ser la puerta de entrada para recopilar datos personales sin consentimiento claro, lo que choca con la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales en Argentina. Esta norma, creada hace casi 25 años, sigue hablando de “ficheros” como si el mayor peligro fuera un error en la guía telefónica. El mundo avanzó, pero nuestras reglas no estuvieron a la altura. Aunque hay proyectos en el Congreso para modernizarla, el debate debe ser amplio, porque nos involucra a todos.

En febrero de 2025, Europa dio un paso adelante con el AI Act, que prohíbe el uso riesgoso de la IA, como la manipulación subliminal, la explotación de vulnerabilidades humanas, los puntajes sociales o el reconocimiento facial remoto sin consentimiento. En Jujuy, tenemos una ventaja: nuestra Constitución provincial es una de las pocas en el mundo que incluye artículos específicos sobre IA y protección de datos. El Artículo 76 establece que el uso de IA debe ser transparente y respetar la privacidad. El Artículo 77 nos da derecho a conocer los datos recopilados sobre nosotros y exigir su eliminación si se usan de manera indebida. Es un gran avance, pero necesitamos que estas normas se apliquen en la práctica.

La IA puede ser una aliada: podría ayudar a organizar eventos, evitar accidentes en multitudes o mejorar la movilidad en la Ciudad Cultural. Pero necesitamos reglas claras. ¿Qué podemos hacer? Primero, exigir información accesible en los eventos sobre el uso de nuestras imágenes y opciones para decidir sobre ellas. Segundo, utilizar tecnologías de protección, como programas que desenfocan rostros en videos o eliminan datos tras un tiempo. Tercero, impulsar una ley provincial que obligue a eventos masivos a ofrecer un “punto de información” donde se expliquen estas cuestiones y se den opciones reales a los asistentes.
Además, podríamos crear una “Defensoría Digital” en Jujuy, con expertos que supervisen el uso de datos en nuestras fiestas y servicios públicos. Por ejemplo, si la Municipalidad implementara IA para gestionar el tráfico durante un evento, esta oficina podría garantizar transparencia y evitar el almacenamiento innecesario de información. También podría ofrecer talleres en escuelas y centros comunitarios para educar sobre protección de datos.
Nuestra cultura de comunidad y diálogo, junto con una Constitución avanzada, nos pone a la vanguardia para abrir debates públicos. ¿Por qué no incluir charlas sencillas antes de los espectáculos sobre cómo la tecnología puede ayudarnos sin invadirnos? O talleres en colegios durante la Fiesta Nacional de los Estudiantes, enseñando a leer los permisos que firmamos en eventos.
La próxima vez que estés en una fiesta en Jujuy, disfrutá del color de los diablos y el brillo de las carrozas, pero también preguntate: ¿qué saben de mí estas cámaras? No se trata solo de bailar o cantar, sino de asegurarnos de que nuestra alegría no se convierta en un dato usado sin permiso. Hagamos preguntas y exijamos respuestas claras. Tu rostro es tuyo y el futuro de Jujuy también. Que la tecnología sea una aliada, no una intrusa, en nuestras tradiciones y nuestra vida.