Temporal político y encima, el viento norte...
Tremenda semana la que tuvimos, con títulos que marcan el rumbo de la política partidaria a poco de la elección que más expectativas ha creado: la de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no todo tiene que ver con esa campaña, sino también con las legislativas nacionales; así las tensiones internas y la reconfiguración del tablero político son el verdadero huracán.
Uno de los capítulos más resonantes lo protagonizó la Unión Cívica Radical. El golpe fue de lleno a la interna del partido, que se manifestó en la dura sanción a tres de los cinco legisladores del interbloque, los ahora famosos "radicales con peluca". El Comité Nacional de la UCR no se anduvo con chiquitas y los expulsó de las filas partidarias, mientras Alfredo Cornejo apuntaba sin rodeos contra las cabezas de Facundo Manes y Martín Lousteau. Esta fractura no hace más que evidenciar la profunda crisis que atraviesa un espacio que se debate entre la supervivencia y el desguace.
Mientras tanto, en los pasillos del Congreso retumbó el "Grito Federal". Se trata de un nuevo bloque de gobernadores que, cansados de lo que llaman la "asfixia de los libertarios" a las provincias, se plantea como una nueva oposición al presidente Javier Milei. Y aunque sus territorios solo representan el 20% de la población, implican el 40% de las exportaciones y el 21% del PBI. Este frente se presenta como una oportunidad, un elemento estratégico para diferenciarse tanto de La Libertad Avanza como del kirchnerismo y, paradójicamente, el interlocutor que podría destrabar las reformas estructurales que el Gobierno necesita.
Pero las reconfiguraciones no terminan ahí. Otra historia se sumó a los últimos días, evidenciando la falta de voluntades para el uso del sello de "Fuerza Patria", la coalición entre Kicillof, La Cámpora y el Frente Renovador. El hecho de que Juan Grabois, tras reunirse con Cristina Kirchner, no descartara ir por afuera, podría ser interpretado como un boicot de la ex presidente o una estrategia para cosechar votos por fuera de la unidad. El debate sobre las "testimoniales" y la posibilidad de que el PJ en la provincia de Buenos Aires le saque ventaja a los libertarios añade otra capa de complejidad al rompecabezas peronista.
Finalmente, el PRO y La Libertad Avanza, a pesar del acuerdo en provincia, están cada vez más cerca de ir separados en las elecciones de octubre. Ahora, no se descarta un armado similar a lo que fue "Juntos por el cambio" en el pasado, lo que demuestra que las alianzas de hoy podrían no ser las de mañana.
En definitiva, la pregunta que queda flotando es si toda esta fragmentación política—la crisis radical, la irrupción del "Grito Federal" y las internas en el peronismo y el PRO—será el obstáculo final para las reformas de Milei o si, por el contrario, será el caos necesario para que cada fuerza encuentre su nuevo lugar. Lo que es indudable es que, entre fracturas internas y alianzas inesperadas, el panorama se complejiza a cada paso que nos acerca a las urnas.