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La elefanta Mara pisó el pasto por primera vez en 25 años

En su primer día en el santuario, todavía no tomó contacto con otros animales de su especie, pero caminó y pastó.

El primer día de la elefanta Mara en el santuario del Mato Grosso que ya se convirtió en su nuevo hogar dio una noticia: pisó el pasto tras 25 años sin hacerlo, ya que no había césped en el espacio donde vivió en el ex zoológico porteño. Mara dio los primeros pasos algo asustada ante el paso de pájaros o movimientos inesperados. Pero luego tomó confianza y se alimentó por sí misma.

Fue, para quienes la cuidaron en los últimos tiempos, y para aquellos que pudieron acompañarla hasta su nueva casa, otro de los momentos emocionantes de una travesía de más de 2.700 kilómetros y cuatro días, que se inició el sábado en Palermo. El siguiente paso será que Mara comience a convivir con otros ejemplares de su especie en el santuario brasileño.

Mara llegó el miércoles, pasadas las 14, con 31 grados de temperatura y después de haber recorrido 2.700 kilómetros dentro de una caja metálica.

Los primeros pasos en libertad se parecieron a los que dio para salir de la caja en la que viajó. En Chapada dos Guimaraes, su hogar desde ahora y para el resto de su vida, todavía la acompaña el director del Ecoparque, Federico Iglesias, que sigue la adaptación inicial de la elefanta.

En rigor, el viaje de Mara había comenzado mucho antes. Hace aproximadamente 50 años nació en Asia. Vivió en Alemania, en Uruguay, recorrió el país como parte de la troupe circense y llegó al ex zoológico de Buenos Aires -hoy Ecoparque- en octubre de 1995, cuando se la decomisaron al Circo Rodas.

Mara llegó el miércoles, pasadas las 14, con 31 grados de temperatura y después de haber recorrido 2.700 kilómetros dentro de una caja metálica.

Los primeros pasos en libertad se parecieron a los que dio para salir de la caja en la que viajó. En Chapada dos Guimaraes, su hogar desde ahora y para el resto de su vida, todavía la acompaña el director del Ecoparque, Federico Iglesias, que sigue la adaptación inicial de la elefanta.

En rigor, el viaje de Mara había comenzado mucho antes. Hace aproximadamente 50 años nació en Asia. Vivió en Alemania, en Uruguay, recorrió el país como parte de la troupe circense y llegó al ex zoológico de Buenos Aires -hoy Ecoparque- en octubre de 1995, cuando se la decomisaron al Circo Rodas.

Para todos los que acompañaron a Mara en este viaje, para sus cuidadores del Ecoparque, y para los usuarios que seguían en vivo la transmisión por Instagram, fue muy emotivo ver cómo asomó la cabeza desde la caja. Después de este primer avance, continuó caminando hacia su nuevo hábitat. Y no se alteró cuando Scott Blaiss, al frente del santuario, cerró una reja que le impedía volver sobre sus pasos y regresar a esa caja donde vivió cuatro días. Así esa parte de su historia también quedaba atrás.

Los hitos emotivos continuaron este jueves con sus primeros pasos sobre el pasto, cuando hizo un recorrido que por primera vez en dos décadas y media la ubica en un espacio abierto.

La maniobra de ingreso y salida de la caja metálica fue parte de un entrenamiento que el equipo del Ecoparque venía trabajando con Mara desde enero, cuando ese «objeto desconocido» fue colocado en el recinto de los elefantes. Poco a poco ella se familiarizó, entrando y saliendo en diferentes momentos del día, para recibir alimentos. Este proceso fue vital para llevar a cabo el traslado, porque a diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando se golpeaba a los animales para que ingresen a los lugares, ahora el protocolo indica que deben hacerlo voluntariamente.

Además, hubo otro tipo de entrenamientos, como fueron los estudios sanitarios que permitieron a la elefanta realizar el viaje y cruzar la frontera; por ejemplo extracciones de sangre y un lavaje de trompa que determinaron que, por ejemplo, no tenía tuberculosis, una enfermedad frecuente en elefantes.

Para que Mara fuera aceptada por el santuario de Brasil debió pasar una cuarentena sanitaria en el Ecoparque porteño al cuidado de un equipo de veterinarios del Senasa. Ellos fueron los que certificaron oficialmente que estaba libre de tuberculosis, fiebre aftosa y leptospirosis, entre otras enfermedades.

“Que Mara esté hoy en Brasil es el resultado de una decisión que tomamos hace mucho tiempo, cuando decidimos transformar el Ecoparque – sostuvo Eduardo Macchiavelli, el Secretario de Ambiente de la Ciudad-. Hace unos años veíamos este hito como algo lejano, casi imposible. Trabajamos todos los días cumpliendo con todos los pedidos y las regulaciones legales. Un día nos sorprendió la pandemia, adaptamos el protocolo, y hoy, Mara camina en un ambiente natural por primera vez en su vida”.

Fuente: Clarín.

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