A pocas horas de que la jueza federal María Romilda Servini de Cubría pateara el tablero e interviniera judicialmente la intervención partidaria del PJ de Salta —que desde febrero de 2025 conducían Sergio Berni y Laura Alonso sin lograr concretar una sola elección—, el Congreso nacional del PJ redobló la apuesta. Bajo el liderazgo de Gildo Insfrán, y ante la ausencia de su titular, CFK (hoy en prisión domiciliaria), el Congreso resolvió sostener y continuar con las intervenciones del justicialismo en Jujuy y Salta. Una tozudez que choca de frente y se estrella con lo que ya dictaminó la justicia federal en ambas provincias.
Miremos el caso de Jujuy. Intervenido desde 2023, acumuló más de cinco elecciones truncas y más de 300 afiliados suspendidos con interventores de foto, con candidatos elegidos por ellos, obvio, pero que jamás cumplieron la premisa natural del 14 de julio de 2023: regularizar un partido que tiene más de 100.000 afiliados en toda la provincia.
Ante este abandono de las autoridades partidarias nacionales, el juez federal Dr. Eduardo Hansen intervino y nombró como normalizador al Ing. Ricardo Villada. ¿Su misión? Normalizar el partido en 180 días. ¿El riesgo real? Perder la personería jurídica por la falta absoluta de renovación de autoridades mediante elecciones internas. El colmo del PJ de Jujuy: quedarse sin sello por pura impericia de quienes manejan una estructura en estado de “tregua forzada” y “equilibrio precario” entre las líneas internas, que hoy funciona como una unión de liderazgos absolutos antes que como una conducción unificada.
Aunque la cúpula nacional del PJ corrió a reclamar ante la Cámara Nacional Electoral apenas conocida la determinación del Juez jujeño alegando que se viola la "autonomía partidaria", el golpe de gracia llegó desde la propia fiscalía de la cámara, que dictaminó no hacer lugar al recurso. Es decir: la intervención judicial de Hansen en Jujuy está firme. En consecuencia, cualquier cosa que resuelva el Congreso del PJ Nacional no tiene validez para Jujuy.
Con el proceso de normalización finalmente en marcha, los congresales nacionales insisten en aferrarse a una intervención partidaria que fracasó. Nadie movió un dedo por los afiliados de Jujuy desde 2023 ¿y recién ahora se acuerdan de ellos? Pretender estirar semejante agonía solo demuestra que el objetivo real es mantener el bastión de La Cámpora a cualquier precio. Al final del día, la dirigencia nacional sigue desconociendo los resultados que ya sufrieron en las urnas de Jujuy: esa división, nacida de la falta de unidad y de democracia interna, es la que hoy condena al PJ, mientras la justicia intenta, a contrarreloj, salvar a los afiliados de quedarse sin partido.